lunes, 30 de abril de 2012

Haciendo pelota Moneyball


La otra vez vi Moneyball. No era el deseo de ver a Brad Pitt, justamente lo que me empujó a ver el filme.  Si, como buen cipayo fanático del deporte, tengo que admitir que me gusta el beisbol. Y ante la falta de buen cine relacionado al fútbol (tema que pensándolo bien podría tocar), era una buena opción. Además de ser el beisbol un deporte cinematográfico, esta tiene un matiz extra, que está basada en una historia real. Y la verdad, así fue nomás, pasé 105 minutos muy amenos. Tiene cosas interesantes, como el comportamiento rockstar de algunos jugadores, la dinámica grupal, del trato que dan estas organizaciones a los jugadores, e incluso como el protagonista se revindica de su pasado como pelotero fracasado, imponiendo solo contra el mundo, de manera romántica, quijotesca, su idea desde su rol de manager general. Pero más allá de esa idea, el film básicamente se centra en cómo la lleva a cabo.


Poné a los pibes la c... de tu madre!
El protagonista (Billy Beane por Brad Pitt) es el manager de un equipo de Beisbol  (Oakland Athletics) que maneja unos de los presupuestos mas bajos de las Ligas Mayores y que si bien arma buenos equipos como puede y está en instancias finales seguido, está cansado de dejarse garchar por Fantino perder partidos, campeonatos y sus mejores jugadores a manos  de equipos con mayores presupuestos. A fin de temporada, el tipo pierde a sus tres mejores jugadores, entonces mientras se rompe la cabeza para ver como reemplaza a tres estrellas gastando chaucha y palito (Con toda la dificultad que esto implica) junto a su grupo técnico, una manga de viejos zorros del beisbol. Cambia todo cuando se cruza con un gordito nerd que le ofrece probar con un nuevo método. Un método que se basa puramente en el análisis del rendimiento de los jugadores en base a guarismos estadísticos, lo que le permitiría identificar jugadores infravalorados, es decir que ofrezcan rendimientos superiores en relación a los montos que perciben y además establece ciertos parámetros en cuanto a las estadísticas grupales del equipo que le permitirían ganar determinada cantidad de partidos y llegar al título. Beane empieza a apoyarse puramente en esta herramienta, por lo que para reemplazar a estas estrellas de la Liga que perdió, llegan jugadores que cumplen con la planilla estadística requerida , por precio módico, que harán pensar que son un negocio excelente que con este método son grandes estrellas, pero que por algún motivo nadie apostaría por ellos. Uno que se dedica a la fiesta, un veterano ya muy de vuelta, un jugador roto y retirado que lo convencen para que cambie a una posición que nunca jugó y otro que tiene una técnica en extremo heterodoxa y que no convence a nadie, pero que resulta ser el jugador mas infravalorado según este método son los refuerzos
La cosa es que el equipo arranca para el orto, pero un par de cambios (incluso contra la voluntad del entrenador y de todos los veteranos del equipo de scouting)  hace que el equipo empiece a remontar  y llegue a los playoffs con ese rejuntado de refugiados método peculiar, pero como siempre caen ante los Yankees, el equipo de mas presupuesto. De todos modos, esta revolución no pasa desapercibida para el dueño de otro de los equipos importantes, los Boston Red Sox y le ofrece un fangote de guita para aplicar este enfoque en busca de un título esquivo hace bocha de años, pero este Beane no la agarra y se queda en Oakland. De todos modos, los Medias Rojas lo aplican y al poco tiempo, logran el título tan ansiado.

Comolli=Nerd
Hasta acá, estimado lector, pensará que carajo tiene que ver esto con el fútbol, que quien escribe está hecho un pelotudo y completamente poseso por el espíritu de Luis Pedro Tony. Bueno,  lo de Luis Pedro Tony está equivocado, lo otro… Decíamos que el dueño de los Red Sox, confió en este método. La cuestión es que este mismo tipo (más precisamente referente de un grupo económico) compró al Liverpool, buscando el éxito mediante la reconstrucción de este mismo método, pero aplicado al fútbol. Entonces buscaron a uno que pudiera aplicar este método, pero a su vez también, a alguien convencido, por eso el elegido fue el polémico Moreno Damien Comolli. Comolli empezó como entrenador juvenil en el Mónaco donde conoció a un tal Arsene Wenger, quien lo llevó como ojeador al Arsenal, donde se le atribuyen varios descubrimientos de reputados jugadores. Allí mismo junto al economista Wenger, empezó a interiorizarse en el tema este de los SaberMetrics, nombre en inglés para la utilización de elementos puramente estadísticos para el análisis del juego. Esa creciente reputación lo llevó a ser el director deportivo del  Saint Etienne, donde si bien no tuvo grandes éxitos, si logró buenas  campañas que lo llevaron a ese mismo puesto en Tottenham. Realizó excelentes compras, Bale, Modric, Berbatov, Assou Ekotto, Kaboul, KP Boateng, entre otros que dieron rédito en Tottenham y en otros clubes. Pero esos fichajes no rindieron sino hasta que Comolli y sus elecciones en los cuerpos técnicos se marcharon por los pésimos resultados obtenidos hasta ese momento. Volvió a Saint Etienne para tomar las riendas, hasta que fue tentado por el Liverpool en 2011. Al momento de publicación de este artículo (último día de abril de 2012) la silla de ese puesto aún está calentita (?) ya que Comolli, fue amablemente invitado a retirarse por la puerta sin generar ningún disturbio.
Gente eficiente que no le terminaron cerrando los números
Mucho se habla de que el puesto de manager acá en Argentina no se usa, que no hay costumbre o cultura, que los dirigentes entregan todo el poder a los técnicos y los echan a los 3 días, etc. Esa costumbre tan inglesa del manager, lo eleva por encima de cualquier puesto de entrenador en cualquier otro lugar del mundo. Interviene directamente en aspectos presupuestarios, en negociaciones de jugadores, es decir que tiene una visión mas amplia, gerencial, por decir de alguna manera, no maneja en muchos casos los entrenamientos, pero a su vez es el que define el armado del equipo. Por lo que en algún punto la posición de Comolli puede ser invasiva para el modelo inglés. Un problema que ha tenido en Inglaterra ha sido ese. Cuando llegó Redknapp a Tottenham , Comolli tuvo que irse, porque ambos diferían diametralmente en sus nociones de entender el juego, ya que por caso, Redknapp cree que la mejor manera de recobrar hidratos en su época de jugador después de los partidos era tomar birra en el pub. Así con Comolli no se iba a entender nunca. Las mayores críticas para Comolli de todos modos, han sido acerca de su juicio a la hora de operar en el mercado de pases. Caso testigo es la mayor cruz con la que carga: se había ido Torres al Chelsea y Comolli optó por Carroll que había hecho muchos goles. Al tener un tipo alto, buen cabeceador, surgió la necesidad de un tipo que abra la cancha por izquierda que también faltaba. Ficharon a Steven Downing. Su presentación en la conferencia de prensa es el manual de Moneyball y lo que esta técnica implica. Comolli dijo de Downing:  “Buscamos información meticulosamente antes de contratar jugadores, así como estadísticas y realmente pensamos que conseguimos un activo muy importante en todos los aspectos. Probablemente su talento fue subvaluado en el fútbol inglés. Sabemos que vamos a conseguir y conseguimos un jugador muy eficiente”. Lo que Comolli contrató fueron 11 goles en Carroll y 9 asistencias en Downing hasta ese momento de la temporada, es decir los primeros 6 meses. Dejó de lado los nombres, se centró en estadísticas, vendió 9 goles en 50 millones de libras y compró 11 goles en 35 millones, sin importar los nombres propios ni alguna otra circunstancia. Desde que llegaron hace 14 meses, Carroll marcó solo  goles y Downing solo dio una asistencia. Para el beisbol ha mostrado funcionar en buena medida. Pero el motivo por el cual Comolli ya no traaja mas en Liverpool tiene una explicación muy sencilla. El fútbol no es el beisbol. Obviamente, mi estimado lector, si ud. no se había dado cuenta antes, con el total de los respetos es bastante siome. No solo por los puntos de contacto escasos a simple vista entre uno y otro, sino por otro motivo. Los aspectos mensurables de un jugador de beisbol dependen pura y exclusivamente de si mismo, de hecho gran parte del juego trascurre en un duelo entre lanzador y bateador. Que un tipo mande a la mierda una pelotita con un palo depende de si mismo y de su capacidad para evitar los engaños y el talento del tipo que se la tira, sin intervención de un compañero y son contadas las ocasiones de donde se requiere una actividad con sentido colectivo  En el fútbol es totalmente lo contrario, la interacción es total y absoluta, en casi todos los casos una acción de un jugador está vinculada a un acto de un compañero, ya sea de manera directa o indirecta. Ya que estábamos hablando de este muchacho Downing, el tipo venía del Aston Villa, un equipo que aguantaba y salía de contra, esto implica que Downing siempre tenía frente a si territorio, tiempo y un rival mal parado, una diferencia que cualquiera que haya tirado un centro a cualquier nivel, no puede desconocer. Liverpool es uno de los grandes (Por hinchas y mas aún por historia) equipos europeos a los que la globalización hizo un poco mas grandes. Las obligaciones que tiene a la hora de afrontar cada compromiso están reducidas. Solo le cabe ganar. Entonces irá a buscar los partidos y en este marco Downing, se ve con poco espacio, para maniobrar y tirar centros, además de no ser de los mas dúctiles en el mano a mano. Es innegable que el entorno de un jugador determina invariablemente sus rendimientos para bien y para mal. Esto demuestra que su paso por Liverpool no convierte a Downing en un peor tirador de centros, o peor jugador incluso, aunque si puede desprenderse que es un jugador menos completo o menos flexible a distintas variantes que le puede ofrecer el juego.
Ejemplos en el futbol sobran. Por ejemplo, Xavi. Contra el Chelsea, Xavi acertó 169 pases. Monstruoso. Cualquiera pensaría que Xavi es una bestia del pase. Y efectivamente lo es. Nadie va a negar las calidades de Xavi, pero la movilidad constante de sus compañeros siempre ofrece opciones de pases potables, que parecen hasta sencillas incluso en situaciones y en ángulos que a cualquier otro equipo le costaría muchísimo. En el caso del partido ante el Chelsea, a Xavi le tocó enfrentar a un equipo que básicamente metió nueve jugadores rivales en su área, lo que implica efectivamente Xavi tuvo tiempo espacio y muchas opciones fáciles para distribuir el balón exitosamente y que el Barcelona retuviera el poseso (Enzo dixit) del útil. En esa misma situación podemos poner a modo de ejemplo a un defensor central que juegue en un equipo que no la revolee, y que también tendrá alta efectividad en pases completos a compañeros, jugando pases cortos, sin riesgo, pero esto no lo convertirá en un gran pasador. E incluso, el mantra de tocar y moverse para recibir de nuevo, no es del todo valorado en culturas futboleras como Italia o Argentina, donde tienen imaginarios futboleros armados en torno de fantasistas o enganches que pueden intentar mil pases, hasta enganchar ese que pase entre decenas de piernas y encuentre destino en un compañero que la mande al gol. Estadísticamente tiene valor nulo y poco aporta, pero son esas jugadas las que en un juego como el fútbol pueden determinar un resultado.

No es la idea de este espacio abrir la cabeza de nadie salvo que tenga una piedra o botella en mi mano pero quiero dejar claro que no es la idea expresar que las estadísticas no sirven para una mierda. Son un indicador valioso, pero no se las puede tomar por si solas. En este caso, para este humilde servidor son como una tanga (?), se puede ver mucho, pero tapa lo que uno quiere ver. No hay sacarlas y ni arrancarlas con los dientes, sino correrlas e investigar que hay detrás. Pero en conclusión, si hay algo que matará la esencia del fútbol, no serán las estadísticas.

lunes, 23 de enero de 2012

El Todo Poderoso que vino de la nada

Acá se defiende la doctrina bilardista, por lo tanto se desprecia el chamuyo la idea menottista salvo mear locas. No hay grises en esta manufacturada antinomia, téngalo claro. Al que no le guste puede tomar de mi bidón leer otros blogs. Creo que no se juega como se vive, es un paralelismo muy simplista y abundan ejemplos, tal vez demasiados para ser considerados excepciones, como por ejemplo Viatri, que si así fuera sería un jugador de mucho robo y corte (?). Pero el fútbol africano, aquel que se juega, se desarrolla en el continente, lejos de los billares del viejo mundo donde brillan los Drogba, los Eto’o (antes de correr tras millones de petrodólares) y donde brillaran Kanus, Okochas, Abedis debuté con un garoto Pele y así podemos seguir, tiene mucho de África para el que lo ve de afuera. Es un fútbol misterioso, que representa una selva subsahariana inexplorada, de la magnitud de sus estepas, que permanece oculto para casi todo aquel que no habita el continente. Lamentablemente la literatura deportiva no nos ha dado un Kapuscinski para desentrañar sus secretos y acercarnos su trajín diario, pero si hay un Dr. Bilardo que nos regala la experiencia de su paso por Libia (?).
La realidad es que como cualquier bondi me deja bien, no es la intención hablar del fútbol africano de la nada. Ha comenzado la Copa Africana de Naciones, seguramente el producto mejor preparado para vender globalmente que tenga el fútbol africano al mercado global futbolero. Pero nos ocuparemos de un club que escribió historia grande, dentro y fuera de su país y de su continente.

Nos vamos a la República Democrática del Congo, una nación que tuvo varias denominaciones empezando por Congo Belga (sepa el lector no ilustrado en estas cuestiones que el “Congo” a secas comprende una región mucho más amplia), Zaire y la actual R.D. Congo. Allí habitaban los pigmeos, luego vinieron otras tribus que limpiaron a los pigmeos, vino un yanqui de la mano de un Rey belga que limpió a las otras tribus, después Belgica administró el territorio hasta que un tal Mobutu Sese Seko (que significa en idioma nativo: “El todo poderoso guerrero, que, debido a su aguante e inflexible voluntad de vencer, irá conquista tras conquista, dejando fuego en su derrotero”. Posta, al menos parecía confiable la fuente) lo denominó Zaire, lo fueron y llegó a su denominación actual. Fruto de la explotación colonial, tiranos dementes y a pesar de su riqueza en minerales y diamantes, la región siempre tuvo históricamente una coherencia inalterable en su política económica que salta a los ojos hasta del mas necio: Siempre fue pobre.
En 1939 en la ciudad de Lumumbashi, provincia de Katanga, zona a la que hacíamos referencia  en el monasterio benedictino de nombre Santo Instituto de Boniface de Elisabethsville. Evidentemente no todos los alumnos se dedicaban consagrar su vida a Dios, seminariándola (?) y como en Lumumbashi no había un Mauri para dejarte caminar por Florida rodeado de gente con pecheras fluorescentes tranquilo o un Palermo lo que fuera para caretearla (?) decidieron crear un equipo para que estos muchachos pudieran divertirse un rato. Este equipo se llamó Holy Georges y después Holy Paul. Bajo esta denominación empezaron a competir estos muchachos, hasta que el desinterés tanto de, los internados en el monasterio, como de aquellos que lo administraban, dejó el equipo en manos de zaireños, zaireños nativos, tiempo después.
La leyenda futbolera y la actual denominación empezarían a surgir cuando el equipo tomara el nombre de su Main Sponsor, una firma de neumática, empezando a llamarse Englebert FC. Poco después, lograría su primer título y para festejar, no dieron vuelta olímpica ni armaron fiestas con travesaños merca y escabio un partido amistoso, sino que agregaron el Tout Pouissant o TP que significa Todos Putos Todo Poderoso. Luego de la independencia de Bélgica, el dictador de en ese entonces Zaire Mobutu, impuso una ley de que todo aquello que tuviese que ver con Zaire (Personas, instituciones, empresas, todo, etc.) tuviese un nombre nativo. Esto coincidió con un reestructuración y de allí surge el actual TP Mazembe Englebert o el mas corto y mas zaireño TP Mazembe, que quiere decir completo “El Todo Poderoso que les da masa a todos y que le tiran la goma”. Tomaron el apodo de “Cuervos”, lo que da dos particularidades: La primera es que en su escudo llevan un cocodrilo y la segunda es que este apodo no les impidió lograr éxito a nivel continental por duplicado a fines de los 60’. Es valedero aportar que ese equipo fue el germen del primer plantel del África mal denominada negra que tomara parte en una copa del mundo en Alemania 1974, con consecuencias desastrosas y una jugada bizarrísima, que es todo risas hasta que uno se entera que tiene un trasfondo macabro.
El antes mencionado Mobutu , cuando no se dedicaba a masacrar a opositores y tribus antagónicas a la de su origen, era fanático del fútbol. Consumada la soñada clasificación al mundial, pero desalentado por la patética performance de los muchachos y cosas raras que pasaron en el medio, se comieron 14 goles en 3 partidos y ahí Mobutu pasó a odiar el deporte mas hermoso del mundo. Como consecuencia, la plata se acabó y ahora Independiente juega la Promoción (?) el nivel general decayó hasta que apareció un personaje muy  particular que a base de dinero, dio un renacer a este club y al fútbol de su país.

Moise Katumbi , hijo de un judío sefardí griego (Posta, no chequeado debidamente, pero de un sitio que parece serio) y de madre congolesa, empezó a hacer dinero con el tráfico comercio de diamantes, la actividad económica principal de la zona. Fana del fútbol, se propuso que el TP Mazembe volviera a sus años de gloria y para eso puso su músculo financiero (?) y montando un equipo con lo mejor de la región del Congo, reteniendo su ficha pagando sueldos muy onerosos para el fútbol de la región, ensamblado con un sistema de juveniles que le permitiera crear su talento. En un momento, Katumbi siguió el modelo Berlusconi, que ya supimos explicar en otro post, y asumió la gobernación de la provincia de Katanga, donde el Mazembe hace capote, lo que hizo que se dudara de la continuidad del proyecto, pero Katumbi dejó en claro que si bien ya no le iba a poder dedicar casi todo su tiempo al club como lo venía haciendo, si iba a continuar al frente, ya que el club representaba lo mejor de su tierra en cuanto a imagen y por mas obligaciones que tuviera, su amor al fútbol seguía siendo el mismo.
Todo ese tiempo y dinero invertidos dieron frutos en 2009 cuando después de 41 años reconquistaron el máximo trofeo a nivel continental, derrotando por goles de visitante al Heartland nigeriano. Llegado diciembre fueron al mundial de clubes, pero no era ese año la cita con la historia. Para nada. Perdieron el pasaje a semis contra el Pohang Pittsburgh Steelers (que después perdiera con Estudiantes) y por el quinto puesto, o muy motivados no estaban o se cagaron con el Haka, porque perdieron increíblemente con el Auckland City.

En el 2010 la idea de los muchachos del Congo era reconquistar el título continental. Pero se le iba a complicar en Ruanda de entrada. En el partido inicial cayeron increíblemente contra el APR, el equipo de la armada del antes mencionado país, pero en la vuelta en Lumumbashi lo dieron y vuelta y progresaron en la competencia. Lo peor vendría dos meses después cuando el presidente de Ruanda Paul Kagame organizó un torneo amistoso internacional. Cuando llegaron les preguntaron “Paul y Kagame estaban en el río, Paul se metió al agua…” Los ingenuos congoleños preguntaron “¿Y Kagame?”… bueno, los re-cagaron a patadas durante el torneo y la gota que colmó el vaso fue penal no cobrado. Esto provocó que el capitán y  elegido como mejor jugador de África jugando en el continente, Trésor Mputu (que supo estar a prueba en el Arsenal) no se la bancara. Se armó la tangana. El que pega la voladora es un tal Guy Lusadisu. A causa de esto a ambos les re-cabió cupo una pena de un año a ambos desequilibrados mentales jugadores. De esta manera, el año entero pareció perdido.
Cambios bruscos fueron efectuados. El senegalés N’Diaye reemplazó al técnico francés hasta ese entonces a cargo, el hilarantemente llamado Diego Garzzito. El equipo empezó a poner las cosas en su lugar e ir de menor a mayor. Ya el fútbol de ataque fluido que practicaban tenía como aliado una solidez estructural que mejoró el aspecto defensivo. A tal punto fue in crescendo su performance, que en la final enfrentó al Esperance Tunis, que lo había superado en la fase de grupos. El progreso de un equipo teóricamente disminuido al comienzo, quedó latente en el 6-1 global con el que se consagró el TP Mazembe.

Y llegaría la fama global. Con el fracaso rotundo del año anterior, llegaron a Abu Dhabi, sede del Mundial de Clubes. De entrada golpearon fuerte, sus antecedentes y la fama de alguna de sus jugadores rivales hacía suponer que Pachuca, sería demasiado para los cuervos. Pero los muchachos del Congo se impusieron con relativa autoridad y algo de sorpresa a los Tuzos. Personalmente no creo que haya sido total, porque los mexicanos siempre fallaron miserablemente en esta competencia. El próximo escollo sería el Inter de Porto Alegre y esta vez había grandes chances de que les hicieran una boleta. La diferencia entre ambos equipos en cuanto a jerarquía era bastante. No recuerdo un equipo sudamericano con tantas chances de alzarse un Mundial de Clubes. Los Colorados mantuvieron su base (infrecuente en Sudámerica) respecto del equipo campeón salvo por uno o dos nombres y por Europa estaba un Internazionale de Milan, pobremente reforzado por Rafa Benitez, quien además intentaba sembrar algo en la tierra arrasada que dejó Mourinho. Lo que no esperaban los brasileros era toparse con un Tout Pouissant Muteba Kidiaba (Arquero conocido por su exótico/bizarro/brillante festejo) y dos golazos de Kabangu y Kaluyituka, para dar un golpe histórico.
La final contra el Inter sería un trámite para gli neriazzurri. Tal vez la magnitud de las estrellas del rival, el haber tenido dos batallas previas muy intensas mas el relax por ya haber cumplido con creces las expectativas o verse superados por un escenario donde no esperaban estar, no logró siquiera con entusiasmo, igualar un poquito la balanza. Perdió cómodamente 3-0 y la boleta pudo haber sido muy superior.

El sr. Katumbi, después de haber puesto toda la tarasca y ver los frutos, lógicamente quería ir a por el tricampeonato continental, una hazaña inmensurable. El sueño se acabó rápidamente, y lo peor de todo, de una manera muy imbécil: La mala inclusión del defensor Janvier Besala Bokungu por un problema contractual con su ex club, ante un poco serio Simba de Tanzania, lo eliminó en la segunda ronda del torneo. Pero lo importante es que este es un club con una historia particular, logros y muy importante y una estructura sólida desde sus cimientos, que probablemente permita seguir escuchando de este club.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Ser Campeón Es Detalle

Hace poco tiempo puse un pequeñísimo homenaje a Sócrates, en ocasión de su fallecimiento y creo que es momento que ya pasó esa careteada inmediata post-mortem que suele rodear a estos personajes. Me voy a centrar  en el mayor proyecto del que Sócrates fuera parte y lo haré en base a un documental, narrado mayormente por los protagonistas y que refleja bien lo que era la Democracia Corintiana como sistema democrático y también refleja lo bien que jugaba ese Corinthians del bienio 1982-1984.

La historia latinoamericana tuvo un nefasto denominador común a partir de la década del 50’ y que se estableció durante la década de los 60’: Las dictaduras militares. La historia nos lleva a enfocarnos en Brasil, dictadura  que tuvo un rasgo distintivo: La disfrazaron de democracia. Inventaron un sistema bipartidista y de elección indirecta (a través de colegios electorales) de modo que el partido del que eran parte los militares, el ARENA (Aliança Renovadora Nacional) tuviera mayoría  siempre, y donde perdía efectuaba una intervención llamada Federal. El otro partido tenía una presencia meramente testimonial, porque además de que los militares tenían mayoría automática, el partido opositor asentía silenciosamente a los actos del gobierno militar. Una vez instalado el régimen los militares arrancaron con la represión violenta, pero no duraría tanto, ya que un manejo propagandístico acertado, donde al pueblo en la cara se le exalta ban bondades y ventajas de la nación y la geografía brasileñas (básicamente, el tocuen de que son felices y viven en la playa de joda) apoyados en la siempre nefasta Rede O Globo.
Luego de esto, cuando la mano se ponía pesada para los milicos con alzamientos guerrilleros, estudiantiles y obreros, llegó el crecimiento económico, lo que puso definitivamente a la clase media brasilera del lado del gobierno militar y la inacción funcional de la gran masa de la clase baja brasilera por ignorancia o por paja cívica (?) calmo las aguas que venían turbias. Pero este crecimiento, venía bajo el lema “dívida externa, não se paga, se rola.” Algo así como la deuda externa no se paga, se patea. La construcción de Brasilia por caso, mas otras obras públicas de alcance monstruoso, y políticas como favorecer al capital extranjero y las empresas estatales, mas esta concepción particular de honrar los compromisos extranjeros, mas la llegada de Carter que le cortó el chorro a aquellos regímenes anti comunistas (todos los militares de  America del Sur que posteriormente caerían, lo que muestra  la nefasta influencia de la política exterior norteamericana, provocó una espiral inflacionaria que mayormente afectó a aquellos sectores que se veían beneficiados por estas medidas. Entonces, para 1979 llegó a la presidencia un tal Figuieredo al cual no le fue del todo bien, pero a diferencia de procesos anteriores mientras se formaban distintos bandos donde se proponían nombres de milicos para ocupar la presidencia, se formó una oposición que se preocupó mas por el regreso de las elecciones directas bajo el lema Diretas Já!
Hasta ahora parece que hable de la historia de esa tierra llena de birra, putas y el negro de mierda de Pelé pero como siempre, la idea es imponer un marco histórico y como siempre también se me fue la mano. Como este marco histórico se expuso, ahora vamos a hablar de fulbo, pero no yo, si los protagonistas. El documental se estrenó en diciembre de 2011 y se llama Ser Campeão é Detalhe, lamentablemente, solo disponible en Portugués.

Pinche aquí para ver Ser Campeão é Detalhe (Pongo “Pinche” y no “Haga Clic” porque acá somos Bilardistas)

La cuestión es que a todo le llega un fin. En parte fue porque las Diretas Ja! perdieron en 1984.  Ganaron por abultado margen en realidad, pero no el suficiente para impulsar el cambio democrático en la República Federativa del Brasil. Esto propició que Sócrates se fuera a la Fiorentina y se perdió un sostén propiciando la salida del resto. Además otros impulsores se habían bajado, como el presidente Waldemar Pires y otros como el director de fútbol Adílson Monteiro Alves, habían perdido el norte y hacían lo que que se les cantaba los huevos. Por otra parte tenían resistencia interna que fue socavando el proyecto, como el ex presidente Vicente Matheus, dueño de un estilo absolutista y con grandes ambiciones de recuperar el  poder, o también ese gran amigo de Oscar Ruggeriy el granate en general y también reconocido anti-argentino Emerson Leao , quien no comulgaba con el proyecto y decía que a él le pagaban para atajar y solo se tenía que dedicar a eso y por otro lado dicen que armaba camarilla. Y por último también estaba un sector amplio de la prensa (liderada por la milica, como la Rede O Globo) que acusaba a gran parte de esta camada como poco profesionales, cuando no decían que eran una manga de vendedores de humo.

La Democracia Corintiana fue sin duda un proyecto novedoso, que aportó a la sociedad brasilera visibilidad de un problema social a través del medio más masivo que pueda tener una causa por estas latitudes, el fútbol. Porque si bien las Diretas Ja! perdieron, al año siguiente cayó la dictadura y eso traería el retorno democrático, un poco por peso propio de un gobierno que ya no podía sostener una serie de factores adversos y otro poco por el clamor popular, impulsado por manifestaciones como la Democracia Corintiana.
En lo relativo al fútbol la Democracia Corintiana, dejó un gran equipo de fútbol. En cuanto a lo organizativo, la idea de que un grupo de jugadores tuviera injerencia en todos los aspectos organizativos de un equipo, no deja de ser anecdótico, porque viendo el nivel de divismo y el bajo caudal intelectual en general, de jugadores y dirigentes, semejante proyecto será irrepetible. No creo que veamos equipos que ganen o pierdan, siempre con democracia.

martes, 13 de diciembre de 2011

El Primer León Negro


En la Argentina (aunque parezca mentira) existe la costumbre de mirar afuera, ver una costumbre extranjera positiva (que por lo general suele ser verdad) y potenciarla a niveles no tan veraces y en la posterior comparación, reducir a la Argentina a una verdadera mierda, obteniendo razonamientos cuanto menos falaces. Es así como uno escucha que los uruguayos son sumamente educados porque tienen el secundario obligatorio (la educación no solo se debe a hacer el secundario) y el argentino es bruto, descortés e ignorante, lo pujante de la economía chilena como modelo a seguir, cuando no se considera que es basado en un Estado ausente y apático a las necesidades de la gente, o que los brasileros viven felices todo el tiempo, estereotipo creado por la dictadura militar en ese país. Invito al que piense eso que se tome un bondi en hora pico en Sao Paulo y vea las caripelas o si no puede viajar, que vaya hasta la calle Florida y vea la cara de un gaúcho. Asimismo, cuando se piensa de Inglaterra, del Reino Unido, se piensa en que cunde el respeto en todas partes y en las grandes metrópolis cosmopolitas conviven armoniosamente distintas expresiones culturales, religiosas, artísticas, etc. Tienen sus problemas, si, conviven, también. Tal vez, esto no haya sido así siempre.
Vamos poner lo antes indicado en el contexto de la historia que hemos de narrar. A fines de la década del 70’ Gran Bretaña estaba para atrás. La economía se caía a pedazos y el descontento era generalizado, que reflejaba en conductas como la del movimiento punk, a que su vez, sus miembros apuntalaban a los famosos hooligans, siendo componente fundamental. Aquellos  que estaban pasando un momento de cierto bienestar, temieron perderlo y apuntaron a las minorías, mayormente, los asiáticos y negros.
El Black Country es un nombre afectivo para los West Midlands, una de las regiones que componen Inglaterra. Su ciudad mas importante es Birmingham y yace en la zona central del país, al oeste se encuentra Gales y al este están las East Midlands, lo que, a pesar de la falta de imaginación, tiene una lógica demoledora. Es una zona boscosa, donde predomina la industria del carbón, donde el humo negro de esa industria da el apodo que antes mencionamos. Además es el epicentro de muchas manifestaciones culturales alternativas, como el Reggae que a través de los descendientes de jamaiquinos hizo capote (?) allí o el heavy metal, con cuna en  Birmingham. 


Ahora que ya dentro de lo posible, estamos situados dentro de un contexto cierto, podemos ponernos en magnitud de los logros del objeto de conmememoración. Afuera de la cancha, ya habíamos dicho, proliferaban los hooligans endémicamente. Todos con bases punks e ideologías anarquistas. Menos una barra, los Zulus del Birmingham City, compuestos por negros. No negros cabeza de tacho que van por el paco el pancho y la coca como acá, sino negros descendientes de africanos y caribeños. Estos, forjaron una creciente reputación a puño limpio en las calles aledañas a los estadios ingleses. Dentro de la cancha era un tema un poco mas difícil para los jugadores negros. Era en extremo infrecuente que estos jugaran profesionalmente. Y no porque no se dedicaran ni lo intentaran. Existían prejuicios de los mas variados, que no aguantaban el frío, que era muy hábiles, pero no tenían aplicación táctica ni sacrificio, que eran cabezas de tacho por naturaleza. De todos modos, algunos había, como el antes reseñado Luther Blissett.
En el Black Country, un club (West Brom) rompió los moldes y puso a tres negros en la formación de un saque, algo que jamás había pasado en la historia del fútbol inglés, 90 añitos nada mas (?).  El trío estaba compuesto por Brendan Batson, un defensor central de gran timing y lectura de juego, Cyrille Regis, un centrodelantero de esos definibles como “tanque de área” y en quien nos vamos a centrar en esta historia: Laurie Cunningham, wing izquierdo de gran habilidad en velocidad. El impacto fue inmediato, no solo por la novedad de los negros, sino por el mismo Cunningham. Cunningham era londinense y fue formado en la disciplina del Arsenal de juvenil. Allí le impusieron el techo y tuvo que ir al menor Leyton Orient, que le sirvió de trampolín para llegar el West Brom en el 77’. Ese mismo año fue convocado a la selección sub-21, convirtiéndose así en el primer jugador negro en jugar en una selección inglesa de cualquier nivel, repito el dato, en 90 años aprox. de historia. Además, en su debut la descosió, lo que le valería posteriormente ser el primer jugador negro en jugar un partido oficial (léase por los puntos) con la selección. Fueron muchos partidos donde estuvieron expuestos al racismo, los manifiestos de los grupos de extrema derecha, razias, pero el trío agachaba la cabeza y Cunningham jugaban. De esta manera, el West Brom peleó arriba, ganó partidos importantes y se coló en competiciones europeas, guíados por ese muchacho que corría en puntas de pie, que parecía no tocar el piso (para quien escribe, un tranco muy similar al de Kaká). Fue precisamente en una competición europea donde Cunningham ganaría la atención de un coloso del fútbol mundial. En un choque de Copa UEFA contra el Valencia, el bueno de Laurie la rompió y el Real Madrid se convenció de ponerla toda, ya que en esa época no se preocupaban de cuantas camisetas podía vender un jugador.
Arrancó bien en Chamartín, unos cuantos goles, una campaña que lo llevó a la final de la Champions (aunque perdió ante sus paisanos del Liverpool) y un clásico en el Camp Nou donde se fue aplaudido por la gente del FC Barcelona, fueron los puntos altos en toda su campaña madridista. Primero las lesiones y después una profunda depresión por el asesinato de familiares (incluyendo a sus hijas), lo alejaron de los campos de entrenamiento y de juego.
Manchester United, Sporting Gijón, Marsella, Leicester y Rayo Vallecano lo vieron pasar sin pena ni gloria. A fines de los 80’ el fútbol inglés fue tomado por asalto por la “Crazy Gang”, denominación usada para los muchachos del Wimbledon, una manga de muchachos pintorescos como por ejemplo, el ahora actor Vinnie Jones, de comportamiento jodón y extravagante que compartían putas, merca y escabio, que jugando un fútbol muy de mierda, pegándole de punta para arriba, pero con una unión de grupo fortalecida por las alegres personalidades que lo componían, sumado a la sensación de injusto menosprecio hacia ellos, ascendieron muchas categorías hasta el nivel mas alto, con un punto culminante en el triunfo de la Copa FA de 1988. Es incomprensible como Cunningham cayó con esta gente, ya que ni su personalidad ni su estilo de juego encajaban allí. Su aporte fue breve y mas bien escaso, ya que la mayor parte del poco tiempo que paso en cancha, vio volar la pelota por sobre su cabeza. Igualmente, logró ser querido por el público y por sus compañeros, como en todos los clubes donde estuvo, independientemente de su desempeño.
El buen recuerdo que dejó en el Rayo Vallecano, le permitió volver. El asalto a la Primera División (Rayo se hallaba en segunda) craneado por los anarquistas de Vallecas, contemplaba la delantera Laurie Cunningham-Hugo Maradona. La temporada fue mala personalmente para Cunningham, pero pasó a ser el héroe cuando marcó el gol que ascendió al Rayo Vallecano a primera. Pasó a la inmortalidad unos días después cuando perdió la vida en un accidente de Tránsito en las afueras de Madrid. Así de abrupto como se narra.

La carrera de Cunningham en si no tiene tanto valor, a pesar de su talento innegable que ganó títulos y jugó en gigantes como el Real Madrid y el Manchester United. Como dice un artículo que anda dando vueltas en la web, 90 años aprox. tuvieron que pasar para que un negro se pusiera la divisa con el escudo de los tres leones y desde ese momento pasaron exactamente solo 25 años para que en una selección inglesa hubiera en el campo de juego mayoría de jugadores negros. Por ahí tuvo algo que ver que un tipo como Cunningham le mostró a todo un país que los negros podían jugar en serio.  

domingo, 4 de diciembre de 2011

Cuando no hay mas nada que decir

En la entrada relacionada a Luther Blisett, hay un ejemplo citado sobre gente que intentó influir mas allá del fútbol. Ya no nos puede dejar reflexiones como estas.

"Me gustaba sentirme parte de aquel medio de fantasía, es una experiencia diferente ser objeto de aquella adoración que no era conmigo, y si era con el ídolo, el flaco que jugaba. Pero aquello no es real. Me gusta mas estar del lado de afuera, porque puedo ver mas, intentar comprender el fenómeno que es el fútbol, un fenómeno muy complejo que va mas allá solo de los aspectos culturales: es social también, envuelve mucho mas que lo que la gente supone. Me gusta mucho el teatro, el cine, la música... pero el futbol es muy fuerte, no solo porque lo jugué, sino porque envuelve dimensiones humanas que tal vez no quepan en esas otras dimensiones culturales"

Sócrates, Futbolista, Médico, Distinto

Homenaje del sitio del Corinthians al crack

lunes, 21 de noviembre de 2011

Familias Futboleros: Los Montero. A Sangre Fría

 
Los protagonistas: Una típica familia uruguaya. El lugar, una coqueta casa en Punta del Este. La situación: Cena de Nochebuena. Así trascurre. Suena el timbre y el patriarca abre la puerta. Flota la tensión en el aire Es su hermano. Se abrazan. Detrás de lo que es un cálido abrazo, una piña va hacia la zona renal de uno, la devolución va hacia la zona de cintura del otro.  Los niños no se abrazan, se insultan, alguno que otro ensaya un piquete de ojos, otros preparan sus alfileres de gancho. Entra una mujer con una bandeja con la ensalada rusa (Que en uruguay debe tener alguno de esos nombres tan pintorescos), que no alcanza a apoyarla en la mesa sin recibir una patada violenta en la parte lateral de la rodilla, justo ahí, donde el menisco impone su función amortiguadora.  Se destapa una Pilsen y surge un agraviante, ácido grito de “Cantegrilero, compra medio y medio” con posterior silbido de la Pilsen retornable (masomeno a tres cuartos de su capacidad) cortando el aire en su vuelo. Hasta que llega la comida, mientras se produce un intercambio violento sobre si la yerba Canarias o si la yerba Sara para llenar un porongo. Uno de los gurises expresa su descontento con el menú y pide chivito. Lo único que logra es recibir un artero codazo que destruye su comedor aún de leche. Sigue la velada, prolífica en fracturas expuestas y chorros de sangre que salen a borbotones. Llegan las 12. Se acerca la hora de la pirotecnia. Y con la gente esta muñida con fuego mejor no seguir…

La escena anterior claramente no responde a la realidad, pero bien podría haber sido una cena de Nochebuena en la casa de los Montero Castillo. El patriarca un tal Julio, uno de los gurises un tal Paolo Ronald. Julio Montero Castillo y Paolo Montero, además de ser padre e hijo, fueron dos de los principales estandartes que mantuvo el fútbol uruguayo post-maracanazo. Ese que hacía de la garra charrúa pegarle de punta y que la vaya a buscar Jaime Roos (?) y un pasaporte a la violencia cuando la mano venía torcida. Además estos dos constituyen una clara excepción a la máxima futbolera padre exitoso – hijo fracasado.

Comencemos con el padre. Julio “El Mudo” Montero Castillo era uno de esos volantes defensivos “cueveros”, de aquellos que no tenían problemas en bajar a la zaga si la situación lo requería. Arrancó su carrera en Liverpool (Pronúnciese Liberpúl, con acento en la u, el del barrio de Belvedere en Montevideo, no confundir con su homónimo inglés), después se hizo grande en Nacional, anduvo por Independiente, por España y cerró su carrera en Nacional. Más allá de esto algunos como Cruyff (2:50 de este video) lo recuerdan por su estilo de juego un tanto áspero, por no decir violento. De hecho, nunca lo ocultó: es el autor de frases como “Adentro de la cancha, mi vieja se pone una camiseta y le pego tambiénAntes te dejaban pegar un poquito más” “Yo me lustraba los tapones” “Yo leía El Gráfico y en Argentina eran todos pesados, después vi que no era ninguno”  o “Yo no hablaba, pegaba. Si me pegaban no decía nada pero después, a la vuelta, a ver si aguantásPor caso, cuenta que P*lé le dijo que por lo menos, le pegara cuando tenía la pelota, o la vez que le pegó una trompada a Morena en un partido homenaje, lo echaron  y le reprochó al juez la expulsión, ya que se trataba de un partido homenaje. Incluso El Bambino Veira cuenta que jugando en Sevilla se cruzó con el Granada de Montero Castillo y Aguirre Suarez (Algo así como una sociedad caníbal amazónica y que incluso diera nombre a una banda de rock indie local) y estos le advirtieron que pasar por su zona era como ir a Vietnam.
Hasta aquí, querido Tito Lecture (?) Ud. pensará que Montero Castillo era un carnicero y que lo queremos hacer pasar por pintoresco. Ni una ni la otra. O ambas dos, porque no. Pero también sus logros hablan por si solos. Jugó dos mundiales, en el 70’ (Con un brillante y desafortunado equipo uruguayo) y en el 74’ (Con un brutal y cínico equipo), ganó una Copa Ámerica y con Nacional ganó una Libertadores y una Intercontinental de la mano de Luis Artime, lo que lo ha convertido en ídolo histórico Bolso.


Pasaron los años y el fútbol uruguayo parecía quedado en el tiempo, solo que la época dorada de los clubes había pasado y los ídolos, antes bolsos o manyas, ahora hacían sus armas en Europa y en Argentina. En ese marco apareció un gurí con apellido ilustre: Paolo Ronald Montero. Contra la historia tricolor de su padre, se erigió como aparición de Peñarol, el eterno rival. Poco jugó allí. En un año ya era jugador de ese particular equipo que es Atalanta (Y que amerita una crónica).  Se afianzó, para llegar a la Juve, donde sería ídolo formando una dupla central  junto al perenne Ciro Ferrara y ganar cinco Scudettos todos ellos comprados una Champions y una Intecontinental.  Igual esos son detalles minúsculos. Como buen hijo e’ tigre, Montero pasará a la posteridad por ser el jugador con la mayor cantidad de explusiones en la historia de la Serie A con nada menos que 17, en una liga que probablemente sea de las más ásperas y friccionadas de Europa. Para el recuerdo, una de sus últimas murras a Totti en la tierra con forma de bota. Una vez que consideró que no le daba más el cuero para vestir la maglietta de la Vecchia Signora, recaló en San Lorenzo de la mano de Tinelli junto a José Saturnino Cardozo. Este humilde servidor recuerda una bruta patada a Castroman en su presentación, pero lo suyo le dio vergüenza hasta a él, porque terminó devolviendo guita por todo el tiempo que pasó lesionado en el club del supermercado que se llama de Almagro, tiene su cancha en Bajo Flores y su gente se autorreferencia con Boedo. Se retiró como baluarte de Peñarol, ganando un título. Su paso por la selección fue menos fructífero, siempre referente, pero jugó solo el mundial 2002, quedando fuera gracias al memorable yerro del empresariode la noche “Chengue” Morales. Se retiró de la celeste cuando Uruguay perdió el repechaje con Australia para Alemania 2006.

El mito de la garra charrúa (aunque el hijo piense que tal etiqueta no existe) se mantuvo en parte por padre e hijo. Dos carreras ilustres, llenas de logros y a su vez distorsionadas por el carácter violento de su juego. No importa. Valga la reseña para estos dos. Si en el futuro, ud. pasa por Tenfield y ve una suela incrustándose en un torax, mientras el relator espeta un breve “Montero”, ya sabe: La Dinastía continúa

lunes, 7 de noviembre de 2011

Rata de Laboratorio

Sé que definitivamente duro el epíteto. Incluso el que lee por primera vez debe tener claro que desde este humilde espacio se defiende la postura encasillada en el Bilardismo sin caer en el Bidonismo. Mas si estamos hablando de uno de aquellos hombres  que han dejado una huella imborrable en la historia del fútbol. Muchos enfermos menottistas enarbolarán banderas del fútbol que le gusta a la gente, de “hacer la nuestra” y que todo lo que no se encuadre dentro de los dos antes mencionados ítems es “chamuyo”, por lo que probablemente si ud. estimado lector, se encuentra dentro del antes mencionado grupo, leerá cosas que herirán su sensibilidad. En pocos casos se nota tanto la influencia del historial personal de un individuo 

Valeriy Vasylyovych Lobanovskyi o en ucraniano Валерій Васильович Лобановський nació en Kiev, Ucrania (en aquel entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) en un único e irrepetible (?) 6 de enero de 1939. Esto, desde un punto de vista histórico implica que creció en la era de la posguerra donde patear algo similar a una forma esférica podía llegar a ser algo similar a un rato de diversión. Esta situación lo llevó a interesarse en el fútbol. Como en la mayoría de estas historias, los viejos se pusieron un poco la gorra y no tenían muchas ganas de que el pibe se dedicara al fulbo. Como vieron que la cosa venía difícil de torcer, solo le dijeron que al igual que  en la vida, al fútbol se juega con la cabeza, no con los pies. Con esto en mente, terminó la secundaria con honores y se metió al Politécnico de Kiev mientras todavía persegía lo que le dictaba su deseo de jugar al fútbol, algo poco común, porque, mi querido lecteur, como lo llamaría a ud. Elio Rossi si él estuviera escribiendo esto (?), el estereotipo del jugador cabeza de tacho (y sus honrosas excepciones) se cumple en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento de la historia.  Hasta que un día (uno cercano al final de la década del 50’) lo llamaron para jugar en el Dinamo de Kiev y largó los estudios a la mierda. Pero ese paso, lo marcaría para siempre.

Ya establecido como jugador Lobanovsky se destacó como figura en un equipo que formó la base de la URSS campeona de la Eurocopa de 1961. Parafraseando a Cl*rín, dicen que no era un fenómeno, prueba de ello es que jugó solo dos partidos a nivel internacional (lo que no es despreciable igualmente). Pero era un wing izquierdo muy hábil con la pelota al pie y armaba una gran dupla con el centro delantero Oleh “Coco” Bazilevich, quien sacó gran provecho de una pegada en pelota quieta y en movimiento, admirada desde Moscú a Bakú pasando por Tbilisi y donde carajo se les ocurra, que nuestro héroe de turno pulió practicando sistemáticamente y utilizando sus conocimientos en la ciencia predilecta de Paenza  (?). La pulió a tal punto que fue el primero (y sospecho que el único) por esos pagos que se cansó de hacer goles olímpicos, pegándole llovido y con mucho rosca de modo que cayera exactamente detrás del arquero y dentro del arco.  Ese Dynamo Kyiv (campeón soviético de Liga y Copa) era dirigido por un tal Maslov, cuya influencia en el pensamiento Lobanovskyiano fue enorme y que examinaremos después, pero que no se llevaba bien con el zurdito, porque este no entendía porque carajo lo mandó a jugar en la novedosa posición de volante izquierdo. Después de dos pasos breves por Chernomorets y Shakhtar Donetsk, Lobanovsky se hinchó los huevos y se retiró como jugador a la edad de 29 años. Pocos entendieron en su momento la decisión, todos en Ucrania después lo agradecieron.

Corran putos!
Sabía él que su vocación era entrenar. Sabía cómo lo tenía que hacer, que conocimientos tenía que aplicar, hacia donde se dirigía el fútbol como juego… aunque flaqueó en un momento, porque no lo llamaban para dirigir y casi manda todo a la mierda para dedicarse a ser… plomero. Lo llamaron del segundo escalafón del fútbol soviético, un club llamado Dnipro Dnipropetrovsk, modesto en aspiraciones, pero rico en consonantes (?). Ante Garmaz el atento seguimiento de un joven Altamira (?) lo ascendió a la división de honor soviet, y allá se acordaron de ese zurdito que le pegaba como ninguno y lo llamaron para dirigir el Dynamo de Kiev, equipo donde descolló. Para resumir, mal no le fue: en su primer paso del 74’ al 90’ ganó 8 ediciones de la muy exigente liga soviética, 6 copas soviéticas y dos de la ya extinta Copa de Ganadores de Copa, siendo el primer y único equipo de la URSS en imponerse en el plano continental. De hecho, recién 20 años después, un equipo de la ya ex URSS, pudo imponerse en la silueta del CSKA en la copa UEFA. Mientrás guío a la selección, logrando un bronce olímpico en el 76’, haciendo agua en el 82’, siendo bombeado en la Euro del 84’, se las ingenio para armar un gran equipo que fuera clara y nuevamente bombeado en el 86’ y que dos años después llegara a la final de la Eurocopa, solo para caer ante uno de los goles más icónicos de la historia deeste juego. En el 90’ la Perestroika mandó todo a la mierda y la URSS quedó última en el grupo que integrara la Argentina. Lobanovskiy aprovechó y se fue a la cálida Dubai, a robar dirigir la selección de los Emiratos Árabes Unidos tres años y posteriormente tres años en Kuwait. Para ese entonces todos pensaban que Lobanovskiy ya estaba de vuelta. Su camino se encontró con el de un decadente Dynamo Kyiv, su amor de toda la vida, lugar donde paradójicamente la dejó.  De un equipo de mitad de tabla en la emergente liga ucraniana y echado por soborno de competencia internacional,  terminó dando vuelta la taba y ganando cinco ligas al hilo y armando un memorable equipo que llegara alas semis de Champions liderado por un pibe que jugaba un poco. En el medio volvió a la selección, pero le fue y lo echaron.

Hasta aquí, lo que se tipeó antes no es más que una breve reseña de alguien que tuvo una historia particular, fue un excelente jugador y se destacó como entrenador. Lo verdaderamente destacable es que los métodos del ucraniano fueron muy adelantados para su tiempo, e incluso muchos no han llegado a este país, hasta que Ramón Díaz puso a su hijo como especialista en informática (?). Igualmente lo anterior sirve para entender porque Lobanovskiy terminó siendo el entrenador que fue.
Básicamente, para Lobanovskiy, el fútbol era un sistema de 22 elementos donde chocaban dos subsistemas de 11 elementos dentro de un área determinada (la cancha) y sujeto determinadas leyes (el reglamento), donde se terminaba imponiendo el subsistema que fuera más fuerte. Pero este análisis estaba sujeto al hecho de que lo que determinaba la fortaleza de ese subsistema, no era la calidad de sus componentes, sino que era la forma en la que actuaban entre si esos componentes. Lisa y llanamente, ganaba el que mejor funcionaba como equipo, no aquel que tuviera mejores jugadores, lo que dicho hoy será una obviedad para algunos, tal vez en esos tiempos no lo fuera. A la luz de lo antes expuesto, hay que ser siome para no darse cuenta de la influencia que la ciencia (y su pasado en ella) tendría sobre su carrera. A tal punto pidió una computadora apenas asumió en Dynamo Kiev (hay que acordarse de que eso fue en el 74’ y en esa época en la URSS era más fácil encontrar un Mc Donalds que una PC) donde recopilaba información sobre sus jugadores y los del rival, estadísticas (como pases mal dados, distancia recorrida, esquemas que mostraban donde se movían los jugadores), planes de entrenamiento, la fafafa dietas para los jugadores, fragmentando para analizar cada componente del juego en su máximo detalle y todo aquello que escapa al ojo del hincha futbolero, pero que en el día de hoy se tienen en cuenta de manera obsesiva de modo de no dejar nada librado al azar.
Asimismo el trabajo de campo y como se reflejaba los domingos, es lo que dio fama al tacticista ucranio a cada partido que sus equipos jugaban. En primer lugar, él esperaba que sus jugadores se adapataran a cualquier situación del juego, es decir que los defensores puedan atacar y los atacantes puedan defender  ¿Recuerdan a Maslov, ese con el que se peleó y se fue del Dynamo como jugador?  Bueno, de él tomo el concepto de presionar bien arriba y de allí los atacantes empezaban a defender y los laterales solían subir al ataque, algo que solo era común en Brasil. Desde esa base, empezaba a acercar su idea al fútbol total bajo el precepto de desarrollar nuevas variantes que no permitan al oponente a adaptarse a su estilo y atacando de manera en las que el rival no esté acostumbrado y eso lo fuerce a cometer errores.  A diferencia del 4-3-3 o incluso 4-2-4, que eran moneda corriente Lobanovskiy implementó un 4-1-3-2, que le permitía achicar espacios hacia adelante presionando o achicar espacios para atrás y saliendo de contra como le ganó al At. Madrid en la final de la Copa Ganadores de Copa del 86’ y que perduró en el tiempo. Más allá de dibujos tácticos, lo que le importaba a Lobanovsky era que sus equipos jugaran a la mayor velocidad posible con una precisión exacta a la hora de pasar la pelota como se veía en el link anterior. Para esto implementó el término de “velocidad colectiva” e incluso a sus jugadores los hacía jugar partidos de fútbol 5 con los ojos vendados a tal fin, además de controlar el aspecto físico como ninguno, dando atención a la recuperación post partido, cosa jamás vista hasta entonces.
Uno ha de suponer de jugar bajo su mando debió ser insoportable incluso, mas que SImeone dado sus métodos de entrenamientos rigurosos, la intromisión en la dieta de los jugadores y esas cosas. Pero Lobanovskiy era considerado por sus dirigidos algo mas que solo un gran entrenador. Cito directamente sus palabras:”No solo tomo en cuenta el aspecto deportivo. Estoy igualmente inspirado por las ideas científicas que me permiten establecer métodos de entrenamiento tanto como por las ideas filosóficas que me permiten organizar el grupo de hombrse que manejo” Además se permitía licencias ideológicas en algunos casos: Si había jugadores al menos del 100% en cualquier aspecto, no jugaban, salvo excepciones como Belanov o Zavarov, de quienes Lobanoskiy consideraba que tenían un talento y entendimiento del juego superior al resto. Además, abundan casos de jugadores que brillaron bajo su mando y que después terminaron haciendo menos de lo esperado o directamente muy mal. Un tal Alexei Mikhailichenko, que para Lobanovskiy era el paradigma del jugador completo, fracasó asquerosamente en Escocia, Rebrov fracasó totalmente en Inglaterra teniendo grandes pergaminos junta a Shevchenko, Belanov era un gran valor (mejor jugador europeo en 1986), pero después de la Perestroika, se fue del ala protectora de Lobanovskiy y terminó preso en Alemania por robar, porque como jugador fracasó y se quedó sin un mango, Zavarov iba a la Juve a reemplazar a Platini, pero fracasó y terminó tratado por depresión y así podemos seguir bocha. Incluso Shevchenko y Kaladze que hicieron grandes carreras sin él, le dicen a quien le interese y a quien no también lo influyente que fue para ellos, a tal punto que Sheva dejó en la tumba de Lobanovskiy la medalla de la Champions que ganara con el Milan como tributo.

Monumento a Lobanovskiy
El estadio Valeriy Lobanovskiy
La vida de Lobanovskiy entró en tiempo de descuento en el mismo lugar en el cual el ucraniano trascendió: el banco de suplentes. Su salud venía deteriorada, pero el infarto que sufrió durante el Dynamo Kiev - FC Metalurh Zaporizhzhya (otro club modesto, pero rico en consonantes) lo condenó a dejar este mundo seis días después. llovieron homenajes en su memeoria: el antes mencionado de Shevchenko, un minuto de silencio en la final de Champions dos días posterior a su deceso y en Dynamo Kiev querido (?) le hicieron un monumento y bautizaron al estadio con su nombre. Tributo mericdo a un pionero del fútbol de hoy. A quien le pese el fútbol de hoy.