miércoles, 24 de julio de 2013

Apología del bidón: El Granada de los 70'

El aniversario 40 de la campaña mas brillante de este ciclo y la reciente desaparición de uno de sus puntales, son el motivo por el cual este equipo hoy merece una reseña y hace a la continuación de esta sección. Un equipo al que no destacaremos por su química de equipo, ni su contracción al trabajo defensivo ni mucho menos por su pericia en el plano táctico (planos que apuntamos a destacar en esta sección y que podrían ser atributos adjudicables cómodamente a este equipo) sino porque tiene mucho que ver con el lado oscuro de la génesis del Bidón (Mas allá de ese hecho memorable en esa soleada tarde de Turín el 24/06/1990) y mas precisamente, con el que fue el máximo exponente del lado sanguinario de esta filosofía tan noble.
Corría mediados de 1971 y el Estudiantes de Zubeldía, iba en búsqueda de su cuarta Libertadores al hilo y aún no había encontrado un equipo que iguale su contracción al lado táctico del juego, pero llegando a la instancia final encontró uno que lo igualaba en términos de cinismo y de disposición en cuanto a ir lo mas allá posible de los límites del reglamento: El Nacional montevideano. Liderados por Montero Castillo en el centro del campo en esa faceta, los del Bolso se impusieron en lo que fue el final de uno de los ciclos mas fructíferos de cualquier equipo argentino. Esto significó que muchos jugadores tuvieran que dejar un club muy comprometido en su faceta financiera y en estado de acefalía, dado el suicidio del presidente Mangano. Lo que puede ser pérdida para algunos se puede convertir en ganancia para otros. O al menos así lo entendió Don Cándido Gómez, por ese entonces Presidente del Amalia Granada CF y puso sus ojos sobre “El Negro” Ramón Aguirre Suarez. El presidente del club creyó que el chacal recio (vamos a ser generosos) central tucumano complementaba perfectamente a la joven escuadra del muy modesto Granada con su experiencia de mil batallas en el Pincharrata, mil batallas en las que por ejemplo en dos de ellas terminó en la cárcel, la mas recordada tras la final con el Milan en la Bombonera donde sacó de cancha al prometedor Pierino Prati, le rompió el tabique (casi sacándole un ojo) a un tal Combín y le pegó a Gianni Rivera después que lo echaran, acto que vio el entonces presidente dictador y Onganía se calentó y lo mando un mes a Villa Devoto junto a Poletti. Pero no sólo en ese aspecto de esta anécdota el tucumano se amoldaba a lo que Granada necesitaba. Contextualizando, en el marco general del fútbol español, la furia española estaba a full y si bien todavía “El Carnicero de Bilbao” no jugaba por esos años aún, el juego brusco no estaba mal visto. En la figura de Aguirre Suarez, Granada había traído (artilugio legal mediante) no solo a un jugador violento, sino a uno de los jugadores mas brutales en la historia de este deporte. Empezó la temporada y “El Negro” empezaba a Bay Area Thrash Metal del fútbol español. La lógica aplicada por el tucumano desde su tiempo en Estudiantes era la siguiente: Cuanto mayor la desventaja en diferencia futbolística entre su equipo y el rival, mayor era la brutalidad física y el abuso psicológico que aplicaba sobre su rival. Un breve resumen a continuación de los cuatro partidos antes mencionados para ejemplificar lo expuesto.
El Cabecilla
dejar su impronta, sumando lo que para esa época era una friolera  de 5 amarillas en 13 partidos (Ni a punta de pistola los referís sacaban una amarilla aparentemente). El DT Joseíto (!) había conseguido armar una estructura firme desde lo defensivo, centrada en Aguirre Suarez, estandarte de la violencia cínica, con un lugar teniente, el lateral paraguayo Pedro Fernandez, en la sociedad mas sangrienta que se vio en España desde los tiempos de Franco y el Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Pero no solo el equipo se había encolumnado detrás de las prácticas poco cariñosas (?) de RAS, el presidente lo defendía públicamente y un puñado de partidos le sirvieron para convertirse en el villano del fútbol español, pero en ídolo en Los Cármenes. Joseíto plantaba a su equipo con el tradicional (Para esa época) 4-2-4  y los nombres mas repetidos (Entre paréntesis aquellos que jugaron un poco menos, pero igual tuvieron buena presencia) fueron: Ñito (Izkoa); De La Cruz, Falito (!), Fernandez, Aguirre Suarez; Jaén, Fontenla (Santos); Vicente, Barrios, Porta y Lasa. Jugadores que no quedaron en la historia del fútbol peninsular, ni mucho menos. Los 20 goles de Porta que le valieron ser Pichichi en esa temporada fueron fundamentales, pero la realidad es que se hizo fuerte en base a su juego que muchos no dudarían en calificar como poco higiénico, características exacerbada en su estadio de Los Cármenes, hecho que lo volvió inexpugnable, porque registró un invicto como local en toda la temporada y un 100% de efectividad ante los cuatro grandes del
Un día como cualquiera en la oficina
Real Madrid: El postrero campeón llegaba liderado por el joven wing Carlos Santillana. Aguirre Suarez le pegó bastante, pero Santillana no arrugaba y lo seguía encarando. El por entonces juvenil español dejó de encarar a Aguirre Suarez y a cualquier otro defensor por los tres meses siguientes después de que el tucumano le rompió la mandíbula de un codazo. Igualmente el partido venía picado desde la ida, cuando entre el paraguayo Fernandez y RAS, lo sacaron a Amancio (que era mas bueno que el quaker) de sus casillas y tras un patadón del paraguayo a la rodilla de Amancio, cuando los dos estaban en el piso, este último pateó la cabeza del elemento defensivo paraguayo, lo que generó TÁNGANA, siendo ambos jugadores expulsados, lo que a pesar de todo lo expuesto y por exponer, terminó siendo la única expulsión de un defensor de los de Joseíto en toda la temporada (eso incluye a RAS, los otros tres expulsados fueron todos delanteros)
Porta, goleador
Barcelona: Los buenos de Marcial y Asensi no tuvieron mejor idea que chocar con el tucumano. Terminaron desparramados y lesionados. Asensi dijo que ir a Granada era como ir a la guerra.
Atlético Madrid: Los Colchoneros eran un equipo de los que peleaba cosas grandes y tenía una delantera de potencia ofensiva temible en Garate y Luis. Los dos terminaron su partido en Los Cármenes mucho antes del minuto 90’
Valencia: Para esa temporada, los dirigidos por Alfredo Di Stefano eran los campeones defensores y visitaban Granada. La bienvenida que tenía preparada Aguirre Suarez era BRU TAL (?). El colmo para Di Stefano fue cuando el uno de los delanteros valencianistas recibió una estadía con traslado incluido para un hospital local. A partir de ahí después de cada falta cínica, el tucumano tiraba besos a la banca Che, lo que terminó con el laureado ex delantero de Real Madrid y Midland entre otros multados por intentar agredir al árbitro al final del partido.
La temporada siguiente empezaría con algunos problemas para los rojiblancos. En primer lugar, el presidente Gomez, pensó que tener como DT a un tipo que se llama Joseíto no era lo suficientemente ridículo, por eso trajo a Bernardino Perez, mas conocido como Pasieguito. Además las bajas de Lasa, Barrios y De La Cruz, se sumaron problemas con la contratación de otro ex Pincha, pero sin prontuario sanguinario como lo era Juan Echecopar, que estaba flojo de papeles como Duna remisero de provincia (En ese entonces no se podían fichar extranjeros, Aguirre Suarez como tantos otros llegó a través de la fraguación de papeles). Estos inconvenientes previos se sumaron a lo que fue aconteciendo con el correr de la temporada: el nivel de las incorporaciones era mas bien tirando a bajo y quedó reflejado en sus performances, la baja del líder de la patota RAS en no pocos partidos fue sentida y el aporte goleador de Porta bajó drásticamente de 20 a 11 dianas. Pasieguito optó por un 4-3-3 mas moderno y el equipo con los componentes mas utilizados fue así: Izkoa; Falito, Fernádez, Aguirre Suarez, Toni; Castellanos, Jaén, Chirri; Porta, Quiles y Dueñas. El equipo navegó por la mitad de la tabla toda la temporada, con una baja hacia el final donde se acercó peligrosamente a la zona de descenso, terminando solo por un punto por encima de la línea de salvación. Habíamos hablado de Aguirre Suarez y su importancia. A final de la temporada fue colgado por problemas con el presidente Gomez y eso se sintió, por eso para la temporada 73/74’ la única innovación no fue el reemplazo de las tradicionales franjas verticales por unas horizontales. Como quien tiene que arreglarse con la jabru y le compra algo, “Candi” le compró algo a Aguirre Suarez. No fue un ramo de flores, ni una caja de chocolates ni lo llevó a cenar a un restaurant lujoso ni nada parecido. “Candi” le trajo un viejo conocido, un compañero de aventuras: El uruguayo Julio Montero Castillo, cuya historia visitamos aquí. Con el uruguayo como única adición al plantel de la temporada pasada y el regreso de Joseíto a la dirección técnica, el mensaje era claro: Profundizar el modelo. Ahora con el argentino Aguirre Suarez, el uruguayo Montero y el paraguayo Fernandez mas el mismo equipo del año pasado, Granada tenía a los tres criminales mas notables del MERCOSUR y el fútbol español respiraba hondo, y se preparaba para ver el lado mas horrendo, desagradable y sangriento de toda su historia.  
Izkoa; Falito, Montero Castillo, Fernandez, Toni, Aguirre Suarez; Chirri, Jaén, Castellanos; Quiles y Porta fue el 5-3-2 que eligió el nuevo-viejo tacticista hispánico. A la hora de la primer gran visita, Di Stefano, con todos los antecedentes a cuesta y a sabiendas de que había un nuevo carnicero en el plantel, tomo la poca frecuente decisión de mandar suplentes, para que no le hagan mierda los titulares. Real Madrid y Barcelona tomaron la misma decisión y eso influyó en un nuevo sexto puesto, cimentado en otra sólida campaña como local que solo sufrió un traspié ante el Zaragoza, aunque solo empató ante cada uno de esos tres antes mencionados. No obstante, el punto mas alto de la temporada fue cuando los matarifes sudamericanos (?) del Granada llevaron todas sus mañas a Madrid, mas precisamente al Bernabeu llevándose un 1-0 que probablemente hasta el día de hoy sea uno de los puntos altos en la historia del club.
Para la temporada siguiente ya no sería igual. Se dio la salida del tucumano Aguirre Suarez y el paraguayo Fernandez estuvo fuera por buena parte de la temporada. Llegaron muchos refuerzos desde pagos sudámericanos, incluído el legendario arquero uruguayo Mazurkiewicz, que casi ninguno (incluído el célebre arquero uruguayo) logró asentarse con éxito en el nuevo plantel. El equipo liderado por un Montero Castillo al tope de sus capacidades intimidatorios (Le dijo al Bambino Veira “El centro de la cancha hoy es Vietnam” en un amistoso (!) ante el Sevilla) tuvo muy poco margen para evitar el descenso. En la 75’/76’ ya no estaba Montero Castillo, pero la alarma que se había encendido no había sido suficiente para detener la caída. Los liderados por el paraguayo Fernandez ya no eran el equipo intimidante de otrora y en esa temporada volvieron la segunda división y confirmaron que el ciclo brillante se había cerrado hace un par de años.
Mas allá de los motivos expuestos en las líneas iniciales del artículo, también la idea de la Apología del Bidón es identificar esta influencia mas allá del Dr. Bilardo y si bien todos aquello relacionado con ese Estudiantes de Zubeldía como un apéndice inseparable del bidón, pero lo interesante es como este conjunto de jugadores fácilmente olvidables representando un club de modestos recursos lograron establecerse y poniéndose a la altura de otros mas ilustres como una fuerza en el fútbol español mediante la utilización consciente de las técnicas mas extremas de intimidación psicológica y de abuso físico, liderados por dos emblemas en este campo con la particularidad de cuanto mayor era la distancia futbolística, mas exacerbada era la utilización en cuanto a calidad y cantidad de estos dudosos métodos. No creo que el fútbol debiera ser jugado de esta manera (No por uno cuestión moral, si no solo porque no se encuadra dentro de los límites reglamentarios) pero a la vez muestra cuantos matices se pueden contemplar dentro de la búsqueda de un resultado, que al fin y al cabo, todos buscan el mismo.



sábado, 13 de julio de 2013

San Franciacisco

Indudablemente una de las grandes noticias del año futbolístico, fue el descenso de Independiente. No tardaron los buitres en hablar que tal o cual técnico o tal presidente tienen en un x porcentaje de la culpa del descenso, con el fin de proteger los intereses e imagen de algún involucrado con la vieja y querida receta de echarle mierda a otro. Después también están aquellos no tan involucrados con la situación interna del club ni sus implicados, pero igual de amarillistas y mala leche, que no tardaron en sacar informes "pseudo de color" con mas olor a gastada que otra cosa acerca de los destinos donde el Rojo paseará su insigne divisa. Garupa, Jujuy, Adrogué, Corrientes, Caballito o San Francisco serán lugares éxoticos y remotos que reciban a los de Brindisi. Yo me concentraré en el buque insignia futbolístico del club que alberga a este último lugar, que es en la Provincia de Córdoba, pero en el límite con Santa Fe, lo que automáticamente lo convierte en el peor lugar del universo. Había una canción de La Renga que decía que "el final es en donde partí" y que inmediatamente se puede asociar con el jugador al que hacíamos referencia hace un puñado de caracteres.
 
La globalización en el fútbol ha llevado a situaciones insospechadas y la ley de la selva que rige al deporte mundial hace que algunos clubes recurran a situaciones mas que extremas. La captación y desarrollo de talento joven se ha vuelto la única opción para aquellos clubes que no tienen un mecenas que los cubra de petrodólares ni que disfruten de millones de la televisación. Y como buscar jóvenes valores en su propia zona de influencia del club tal vez no sea suficiente, la búsqueda se hace global. En la ciudad de San Francisco, hay un proyecto que se dedica a la formación de jóvenes proyectos bajo el nombre de Proyecto Crecer y que a su vez opera como filial del Girondins de Bordeaux. Si, ese club que juega en Francia y que supo tener una camiseta igual a la de Velez (luego, por esas cosas de las marcas de ropa deportiva, la similitud se fue desvaneciendo). La cuestión es que los franceses encontraron un jugador que podía llegar a ser de utilidad para su futuro. El pibe jugaba de enganche, tenía 15 años y se llamaba Juan Pablo Francia. Lo convencieron al pibe y se lo llevaron para formarlo en su disciplina en Burdeos. En una camada que tenía chicos como Chamakh (jugador del Arsenal más tarde) Mavuba y Planus (jugadores de corte defensivo que representaran a la selección francesa en distintos niveles), JP no tardó en destacarse. A tal punto que su debut ante el Nantes, le llegó tan solo a la edad de 17 años. A partir de ahí, nunca logró convertirse en un titular indiscutido en Bordeaux, ya que competía con Micoud, el dueño indiscutido desde lo futbolístico, pero tampoco nunca salió de los planes de los sucesivos entrenadores del club. Incluso, si bien tampoco era considerado para el estrellato al máximo nivel, pero si era ampliamente considerada la noción de Francia tendría una larga y prolífica carrera a nivel europeo. Cuando corría el 2007, todo hacía suponer que el hombre de San Francisco, estaba encaminado y totalmente adaptado: casi 5 años en su club, títulos obtenidos, con compañeros argentinos (en ese entonces militaba Cavenaghi en el club galo) y la promesa del entrenador Laurent Blanc que tendría mayor protagonismo. Pero algo pasó en la cabeza del muchacho. Un día adujo problemas familiares y se volvió a su San Francisco querido como esperamos que haga cuanto antes Fantino. El tema es que no volvió ni lo pudieron ubicar. Cuando lo ubicaron dijo que no volvía ni en pedo, que la nostalgia era muy grande, y que quería estar con los suyos en San Francisco. En principio los franceses lo querían traer de las pelotas, luego lo ofrecieron a diversos clubes argentinos para sacar algo de plata, pero nada, el tipo no quería moverse de ahí. Mientras tanto, el regreso de Francia a su pago no pasaría desapercibido entre su gente. JP estaba deprimido y por encima de los 100 kilos de peso, pero los dirigentes del Sportivo Belgrano de su San Francisco, lo fueron a buscar. No dijo que si de entrada, se hizo rogar, pero para fines del 2007, Francia era nuevo jugador "gringo". El tema de su ficha a pesar de la insistencia inicial del Bordeaux fue sencillo. Los franceses entendieron que el deseo de Francia iba en serio y cedieron a su enganche del futuro a préstamo a un cuadro del Argentino B, cuarto escalafón del futbol no afiliado directamente a la AFA. Sin escalas, sin anestesia.
El folklore propio del fútbol tan mal organizado por el Consejo Federal cuenta que Francia descolló inmediatamente y marcó diferencia en todos los aspectos. Otros dicen que físicamente estaba hecho mierda, pero que solo por su calidad marcaba diferencia igual. Sea como fuere, al "Gringo" no le alcanzó y no pudo ascender al Argentino A. En Bordeaux se ilusionaron con que Francia hubiera recapacitado en su actitud inicial y recuperado su deseo de jugar profesionalmente, pero Francia fue claro: O jugaba en Sportivo Belgrano: O se retiraba del fútbol, pero no se movía de San Francisco. Ya sea porque estaban inflados las pelotas de lidiar contra un refugiado Francia que evidentemente ya no iba a volver porque sino caía en cana o por motivos humanitarios pensando en la persona, en Burdeos decidieron, como diría mi viejo, darle el pase en blanco. Por su parte, JP cumplió con su parte y afrontó la temporada 08'/09' en su San Francisco, cumpliendo con su palabra en cuanto a lo que deseaba con su porvenir. El final sería feliz, ya que Sportivo Belgrano ascendería al Argentino A, al final no sin sufrimiento. Tras sortear dos rondas, el "Gringo" perdió ajustadamente el ascenso directo ante el Unión mas pedorro marplatense, situación que sería frecuente en el futuro. El ascenso vendría tras la ya extinta promoción ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza, uno de los mas grandes de la tierra del sol y buen vino.

La temporada siguiente, Francia y Sportivo Belgrano tuvieron una temporada discreta en el Argentino A, aunque eso no alejó el interés de los equipos mas importantes. Pero JP fue consecuente hasta el final y se quedó en su terruño, rechazando incluso a los gigantes provinciales de la capital cordobesa. Con Francia como estandarte, los del equipo por el cual hinchaba Dante Panzeri, recibían a un nuevo vecino, el Talleres de su provincia. Poco importó esto a Sportivo Belgrano, armado esta vez para pelear arriba, ya que en la primer ronda, terminaron debajo de Talleres solo por diferencia de gol y en la segunda ronda se aseguró un lugar en el octogonal final por un lugar en la Promoción. Una vez allí derrotó a Crucero Del Norte y al Unión de la Vía Láctea Sunchales. En la final la mesa estaba servida. La ventaja deportiva mas un empate en San Juan ante Desamparados en el Serpentario, hacían suponer que habría fiesta en el Boero. Pero los puyutanos con nombre de vagabundez (?) triunfaron y se aseguraron un lugar en la Promoción, en la que a la postre el Víbora ascendería.
La temporada siguiente no sería distinta. Con el fútbol de Francia y los goles de Aróstegui, los cordobeses casi santafesinos de verde, se pasearon con soltura por la primera ronda. Pero en el undecagonal final que daba un ascenso, quedaron a un punto de Douglas Haig que se llevó el ascenso. Les quedó la chance del reducido por un lugar en la promoción, esta vez con el agregado de que tendría ventaja deportiva (el empate en los globales les daría la clasificación en la serie). Central Norte con ventaja deportiva y Santamarina fueron la instancia previa a la final, donde esperaba Crucero Del Norte. Situación idéntica al año anterior y mismo desenlace. Empate a cero en Garupa, pero en el Boero Sp. Belgrano ni por ventaja deportiva pudo. 3 a 1 categórico para los de la línea de bondi de larga distancia, que luego ganarían la promoción a Brown de Madryn para que llore Chevallier.
Francia (y Sp. Belgrano también) cortaría esta racha en esta temporada como es de público conocimiento. La primera fase de los cordobeses fue mas bien discreta, pero le alcanzó para pasar al undecagonal final, donde no anduvo bien al comienzo y ya no pudo dar alcance al Matador Cordobés, que se alzó con el ascenso, pero "El Gringo" quedó segundo, lo que le dio ventaja para el cuadrangular final por el ascenso ya que la Promoción fue abolida, para la pena de aquellos que nos gustaba, esa mezcla de circo y sangre. Los cordobeses dieron cuenta cómodamente de San Martín de Tucumán y en la final enfrentaban a Santamarina. Ida en Tandil muy polémica con acusaciones de @fantinofantino acerca de los vínculos tandilenses con el poder central nacional, que tuvo como resultado final un 0 a 0. Nuevamente los de verde tenían todo el empate como resultado favorable en una instancia final, lo cual dados los antecedentes, llamaban a los fantasmas de vuelta. Mas cuando a falta de 10 minutos El Cruzado tandilense le clavó un salame en el culo una pepa. Tras un penal dudoso, Aróstegui puso empate y luego fue todo fiesta en San Francisco.


No quedan dudas que este ascenso reivindica a JP Francia y lo acerca un escalón mas al nivel que nunca supimos, pero si supusimos, que le corresponde a un jugador de su calibre, mas teniendo la chance de compartir marquesina con Independiente. De lo que si quedan dudas (porque el mismo nunca lo aclaró enfáticamente, tal vez por su manera de ser) es porque dejó una carrera que si bien no lo iba a depositar en el Olimpo futbolero, era mas que promisoria. De todos modos, esperaremos ver que puede mostrar y porque no, llevar al equipo de su San Francisco querido a lo mas alto, por su ciudad, por su camiseta.

lunes, 27 de mayo de 2013

Choque cultural: Una Tarde en el Estadio Azteca

Hoy vuelvo autorreferencial y traigo una historia de un estadio que visité hace poco y con todas las particularidades que representa ir a ver un partido ahí. Como experiencia en cuanto al recinto y los hábitos en torno al estadio fue inolvidable. La idea no es presentar un texto de calidad (Si sale mejor) si no armar una mesa de café virtual y presentar esto como una anécdota. Comienzo con la aneda.

Desde que supe que podía aprovechar la chance de que el amigo @Matijuz  me iba a dejar que me aproveche de su nobleza bancar en el D.F., sabía que tenía que ir. No importaba que fuera a ver un partido o ir de visita guíada (Después de todo, la experiencia en el Camp Nou había sido positiva). Era una peregrinación a un lugar de esos que un tipo como yo no puede dejar de ir nunca.
El primer cruce con el coloso de Santa Úrsula, fue un día martes, desde arriba del Tren Ligero, una especie del premetro mexicano (Aunque después mi tío me dijo que el premetro nuestro en realidad es el tren ligero porteño). El destino era otro, Xochimilco, en la postrimería del recorrido del tren ligero, pero con solo verlo me había quedado manija de entrar, de ver como eran los accesos, que se sentía por dentro, cosa que no había pasado con los otros dos estadios de la ciudad (El Azul de Cruz Azul y el Universitario, sede de Pumas y los Juegos Olímpicos del 68’)  que ya había visto desde afuera. Después de todo, sabía que el sábado iba a tener revancha, era cuestión de tener un poco de paciencia y con tanto por ver y por hacer, como hacer para controlar la ansiedad no era un tema que se me pasara por la cabeza.
Llegado el día, tampoco me levanté con mucha ansiedad, no era que me había olvidado ni que había madurado (?), sino que el consumo de cerveza (y algún Branca de contrabando) del día anterior había pasado factura y esos dos Jäger con absenta roja para rematar la faena habían dado por tierra la posibilidad de reacción de cualquier neurona en mi cabeza. Por las dudas, era mas prudente echarle la culpa a la altura y al smog porque la resaca no dobla (?).  @Matijuz estaba igual que yo, o al menos eso creo.



Cuando volvimos a nuestros cabales (dentro de la medida de lo posible), nos acordamos que en ese momento jugaba mi Velez contra su San Lorenzo y ya transcurría el segundo tiempo (Muestra del nivel de fisura). Creo que eso todo pixelado y laggeado que estábamos viendo era el partido, hasta que nos hinchamos los huevos y pusimos para escucharlo por alguna radio. Nos dimos al consumo de una pizza de pepperoni bastante decente, que yo pensé que no iba a llegar nunca, debido a la incapacidad del operador para comunicarse con otro ser humano y la particularidad de que el muchacho este @Matijuz vive en un lugar que tiene dirección sobre una calle pero el ingreso está sobre otra calle que hace intersección con la de la dirección, lo cual si le hubiese sucedido a Maradona, le hubiera costado invitar a pelearse a Toresani.
La cuestión es que se acercaba el momento esperado y a medida que pasaban los minutos me iba ganando la ansiedad y las nubers iban ganando el contaminado cielo del D.F.. Los que iban a amenizar mi visita al Azteca eran las Águilas del América y los Camoteros de Puebla a.k.a La Franja de Puebla o Los Franjeados de Puebla. Yo ya había decidido por quien tomar partido. Ámerica representa el capital corporativo de Televisa y su hinchada se cree que todo comienza y termina en ese equipo (Con los matices de la pasión futbolística entre ambas culturas, podría compararse con B*ca) y del otro lado, el rival, es un equipo mucho mas humilde, y mas allá de esa imbécil tendencia humana de ponerse del lado del mas débil (Lanata hubiera hinchado por América porque Televisa es el Clarín Mexicano y es el mas débil), yo había pasado un bonito día en la ciudad de Puebla tres días antes y ya tenía mi casaca franjeada, sin dejar de lado que me causó grata impresión su historia, su arquitectura y principalmente su gastronomía. O sea que fui a aguantar los trapos de visitante al Azteca. En tu cara, Pistola Gamez (?).
Cuando salimos del domicilio dispuestos a ir a tomar un subte, aparece David (uno de los dos grandes tipos que se tuvo que fumar de rebote que @Matijuz me bancara) y nos ofrece ir en su auto, ya que iba con su novia y dos amigos. Íbamos a ser seis en el automóvil, lo cual ante el prospecto de ir en auto y el hecho que no era la primera vez que iba viajar a un estadio en condiciones “precarias no precarias” hizo que no solo no me molestara viajar apretado sino que le agregaba un condimento mas, de no sentirme tan lejos de casa (?). De termocéfalo, nomás.
Llega uno de los amigos, enfundado en una playera del... Puebla. Uno ya sabía de antemano que allá en México no es como acá en Argentina, pero es difícil evitar la aprehensión. No era cagazo, pero supongo que ante el desconocimiento, es lógico y natural preguntarse para sus interiores si tal actitud no es para quilombo. De todos modos me dicen que no pasa naranja y la verdad, debía tener algo de alcohol en sangre, porque ante tanta seguridad en las respuestas y las ganas que tenía este pibe de ir a ver a Puebla sabiendo que iba a sufrir igual, si no tenía la valija hecha (Me fui del D.F. al día siguiente bien temprano) agarraba la franjeada y me la calzaba para ir a la cancha. Pasamos a buscar al otro amigo que resultó ser un Americanista, no tan apasionado, pero ya el hecho de ir con dos tipos con dos remeras distintas a una cancha era algo a lo que uno no puede estar acostumbrado en estos pagos. Llegamos con algo de tiempo al Azteca y si me quedaba algo de aprehensión respecto de la integridad del muchacho este del Puebla (y la nuestra por estar alrededor), se fue a la mierda cuando pasamos por al lado de caripelas con remeras de barras organizadas Americanistas y ni bola. A esta altura me encontraba bastante azorado por todo lo que ya había visto y ni siquiera había contemplado la monstruosidad de ese estadio. Llegamos a la zona de la taquilla y el shock fue total. La gente haciendo una fila larga de manera pacífica y ordenada a falta de 10 minutos que empiece el partido, adeptos de ambos equipos mezclados como si fueran al cine, locales vendiendo camisetas, no solo de Ámerica y Puebla, sino que además había remeras del Tri para comprar y de los archirrivales de las Águilas: Cruz Azul, Pumas y Chivas. Incomprensible. La demora básicamente se debía a que no andaba el sistema, aunque no parecía importarle a nadie, la gente seguía llegando como si nada. Ayudó al rápido ingreso el hecho de que como América ya estaba en Playoffs, en la semana había quedado fuera de la Copa MX y el rival no motivaba, la entrada costaba 100 mexicanos (unos 40 argentinos) en casi todos los sectores del estadio, lo que hacía la asignación de lugares mas ágil. Lo único malo de eso, es que yo soy de los que guarda las entradas de recuerdo y solamente me dieron una cosa blanca que tenía un dudoso “23” manuscrito.
Puerta 23
Nada de cordones policiales, nada de ochocientos cacheos donde te tocan las bolas y te meten el dedo en el ojete ni control de alcoholemia ni el dedo para la averiguación de antecedentes. Solo un cacheo leve de un efectivo policial me separaba de entrar. A todo esto calculo que iban 5 minutos de partido. No escuché una sola chingada (no putean, chingan) para que se apurara el temita del ingreso, ni nada aunque sea un poco mas inocente, ni un “Cabeza de Tortuga” ni nada. Entrás y hay 6 o 7 placas alusivas: “El Partido del Siglo”, “El Gol del Siglo”, dos finales del mundo, historia pura, por si te olvidaste o no sabías todo lo que había pasado ahí. Ya a esta altura iban como 10 minutos del partido. Había que ir a la puerta 23. Para que el lector se haga una idea se entra por el lado de una de las plateas laterales, la puerta 23 está en el centro de una de las cabeceras. Para entrar a alguna de las gradas bajas, hay un molinete para que puedan pasar dos personas al mismo tiempo y se baja por escaleras a un tunel que no es mucho mas ancho. Al ser relativamente estrecho el tunel, no se puede divisar mucho del estadio a medida que se va entrando, pero a mi me distrajeron las 4 o 5 palanganas de porrones de birra con hielo al costado del tunel. Una de las cosas que noté en mi estadía en ese país, es que esté donde esté uno, va a salir gente intempestivamente de la nada. En este caso no terminé de ver el panorama imponente del estadio que ya tenía un acomodador encima. Totalmente al pedo porque al no haber sistema, no había numeración de entradas. Contemplé el estadio y un poco se me puso la piel de pollo.  Tras una leve vacilación, tomé ubicación. No pude ver mucho del primer tiempo sinceramente. En primer lugar, porque había llegado tarde, después porque hay una cantidad infernal de vendedores ofreciendo cosas como gaseosas, cerveza, café, hamburguesas, papas fritas y otros snacks variados, golosinas, un vago de Domino Pizza (!), otro con esas sopas chinas instantaneas (!!) que no tienen ningún reparo en pararse delante tuyo, incluso si sos de esos que va a ver el partido con atención (Cosa poco frecuente por esos pagos). El clima en las tribunas no era de aguante, con hinchas de los dos equipos mezclados, pero sin mucho interés en las acciones. Había 20.000 personas, lo que para un estadio como el Azteca, representa marco casi bucólico. Frente a mi, tanto en la bandeja inferior como en la superior había una barra del América que cantaban y trataban de meterle onda, aunque no se hacían sentir. Arriba a mi izquierda tenía la “porra organizada” del Puebla, en una especie de corralito entre rejas y policías, todos debidamente identificados con los colores camoteros y llenando ese espacio. Cuando se hacía un silencio, ellos se hacían sentir con el poco imaginativo grito de “PUEEEBLAAA, PUEEEBLAAA” y recién ahí los Americanistas silbaban y levantaban un poco la voz. El otro momento donde se levantaba la gente era cuando un águila gritaba por los parlantes.

PUEEEBLAAA, PUEEEBLAAA!!!
De todos modos, en materia de fútbol no había mucho para ver tampoco. Puebla, como me había anticipado el amigo poblano de David, con el punto se volvía mas que contento y el inconfundible Lapuente paró al equipo en consecuencia, mientras que a Ámerica no se le caía una idea. Lo mas divertido era ver como cuando le pegaban de punta para arriba, por mas fuerte que le dieran nunca se llegaba a ver el cielo, solo se divisaban butacas. Como remate y como analogía de la vida se acabó el vaso de cerveza que había comprado @Matijuz (Yo estaba sin sencillo gracias al Guille Moreno), empezó a gotear. Luego a lloviznar y después se largó a llover. Garrón. Para el entretiempo paró de llover y aparecieron promotoras feas y muñecos gigantes, por lo que aproveché para sacar un par de fotos y todo eso que hacemos los turistas aunque no seamos japoneses. El segundo tiempo fue igual de feo, hasta que se escapó un franjeado por la derecha y su centro encontró un movimiento perfecto de Borja que anticipó a su marca y cruzó un cabezazo que salió sin potencia, pero encontró escasa resistencia en el arquero azul-crema. Lo grité para hinchar las pelotas a los hinchas del América que tenía alrededor y a unos pendejos de un equipo de Béisbol que tenía adelante, pero ni bola. América metió un par de cambios ofensivos y se encontró con el empate con un buen tiro desde lejos de Layún, con un zurdazo bajo fuerte y cruzado, que superó al muy flojo arquero poblano. Esto hizo que se quebrara el partido y tuviera un ida y vuelta mas fluido, pero no alcanzó para matar el embole que teníamos @Matijuz y yo. David estaba un poco mas entretenido porque se había tirado una siesta (!!!!!). Terminó el partido y la salida siguió en la paz de toda la tarde. Además aproveché y me compré en la Tienda Oficial del América la remera de los Xoloitzcuintles de Tijuana (!!!!!!!) que tanto buscaba y sin la participación de @Matijuz no hubiera podido conseguir. Era la frutilla del postre, pero sin la remera estaba hecho igual...



PD del 29/07/2013: Hoy falleció Cristian "Chucho" Benitez, al momento de trascurridos estos hechos narrados antes, delantero y goleador del América y que jugó el partido narrado (De manera floja por cierto). Podemos hablar de lo absurdo del fallecimiento de un atleta de alto rendimiento de tan solo 27 años o de l futuro que tenía por delante, pero es preferible destacar a título personal como alguien que formó parte de un momento díficil de olvidar y enormemente grato para un futbolero como uno. Que Dios lo tenga en la gloria.

sábado, 23 de febrero de 2013

La Era del Bidón

No es que no me quiera hacer cargo como emperador de este imperio bloguero que incluye este espacio y el microblog @jmm_on_metal que pueden ver en el margen derecho de su pantalla, pero en la redacción de Tocuén es Fulbo, mientras el pasante revolvía el tacho intentando juntar yerba usada para secar al sol y volver a usar, encontró esto. Se corre la bola que se trata de una pluma que cabalga páginas desde la zona sur del tercer cordón del conurbano, que supo visitar este espacio y que solo responde al coloquial y bilardesco "Cha-tu-má". Como no recuerdo si pidió anonimato o si no sabía como quería ser mencionado, directamente copio y listo.

Atte. Esta



“En las dos primeras décadas del siglo, en apenas una generación, el fútbol se había acriollado definitivamente, igual que los hijos de los inmigrantes europeos. En cada barrio nacían uno o dos clubes. Se los llamaba ahora Club Social y Deportivo, que en buen porteño significaba "milonga y fútbol".

Osvaldo Bayer



A partir de la visita del Nottingham Forest que descendió al año siguiente, en 1904, el Fútbol Argentino empezó a modificar su idiosincrasia incorporando elementos autóctonos.  El primero de ellos fue la presencia de un jugador: el back rosarino Zenón Díaz en la Selección Nacional; el otro, la creencia de que las vallas internacionales no eran invencibles y que el gol también podrían sufrirlo las redes profesionales del Fútbol Inglés.

En el segundo partido de aquella gira memorable, el inside derecho, Arturo Forrester, convirtió el gol del descuento cuando terminaba el primer tiempo.  Tal fue la emoción, que el goleador se fue corriendo al bar del Club y sus compañeros también, quienes tras brindar por lo obtenido, volvieron a la cancha como lo haría siete décadas mas tarde el Gran René “Moscato” Houseman.

Sin embargo, aquel gol, en un partido que terminó 1-6, nos permitió (como nos sucedería inversamente en el 58 y en el 74) darnos cuenta de que la invencibilidad era anecdótica pero también, que si seguíamos jugando como ellos, nunca les íbamos a poder ganar.  Optimismo circunstancial, pues más allá de las incursiones de Díaz y del puntero izquierdo Viale (un romántico que no aceptó jugar por el Tottenham Hotspur), la Selección seguía siendo patrimonio de los inmigrantes ingleses.  Mas allá del romanticismo que siempre rodeó a nuestro fútbol, la primera Revolución conceptual no se fraguó al margen de la política: la fineza de Alberto Ohaco y los inminentes títulos de la Academia, que retiraron al Gran Jorge Brown (el dueño de la pelota, que jugaba de lo que quería), fueron un complemento de la necesaria y creciente movilidad social, que se cristalizó definitivamente con la disolución de Alumni, las manifestaciones obreras y la sanción de la Ley Sáenz Peña.

Los grandes partidos, ante 2.000 personas, dieron lugar a encuentros multitudinarios y las primeras diferencias entre los 5 grandes y el resto de los equipos, empezaron a ser notorias. El fútbol en el que los wines eran goleadores y figuras, dió paso a un estilo de alas y sociedades. 

Los goleadores pasaron a hacer los jugadores internos, tal como lo define Sábato en uno de sus personajes en Sobre Héroes y Tumbas: “la línea tenía do ala de modalidade opuesta. La derecha era académica y jugadora, la izquierda se caracterizaba por su juego eficá y por un trámite si se quiere poco brillante pero efetista, que se traducía en resultado positivo”.

El fútbol era un espectáculo de muchos goles y los jugadores de “potente shot”, eran los héroes de sus equipos.  La explicación es, en cierta forma, simple: eran encuentros en los que los equipos planteaban partidos dentro del partido, en el que se vivían desafíos mano a mano en Sportivo Barracas una vez fue al arco un manco, ya que la modalidad de aquel tiempo era la W inglesa y se ponían 5 jugadores en cada campo; los arqueros, que eran bajos y elásticos,  no eran los dueños del área y por esa razón, Brown, que era back, podía jugar alternativamente de nueve y al criquet y convertir goles de cabeza. Debieron esperar hasta la década del 30, exceptuando el indiscutible reinado de Tesoriere, para que apareciera Sebastián Gualdo e implementara su juego de anticipación y descuelgue de los centros aéreos.

 El último factor, al margen de lo técnico y estratégico, fue el que dio lugar al Profesionalismo: mas allá del aparente amateurismo, los equipos mas adinerados podían contar, oficialmente, con nuevas figuras; ello empezó a marcar grandes diferencias entre los combinados de Primera y aquellos que seguían fieles a sus actas y postulados socialistas. Una vez mas, la política económica efervescente de los años veinte, favoreció a este movimiento y la comprensión del espectáculo del fútbol como fenómeno de masas, promovió la Liga Profesional (como alternativa de la Amateur) para mantener el show en una época caracterizada por la carencia de empleos y reclamos sociales.

Con su creación, se abolieron las clausulas cerrojo (que impedían los pases libres y que favorecían los acuerdos de caballeros entre los clubes, al margen del jugador) y el fútbol masivo se especializó por puesto y carisma; ya no se vivía el ejemplo del manco Coe, quien jugaba de defensor en Sportivo Barracas y tuvo que ir al arco porque eran 8 y Laforia se había ido al Alumni. El presidente ya no jugaba de forward, de half o de ala, si era necesario. Los ídolos fueron reemplazados paulatinamente, como el caso de  Manuel Seoane, para muchos, el “Maradona de los veinte”, para dar lugar a otro tipo de fenómeno, mas taquillero pero sin distribución del ingreso.

  La “Chancha” fue la ejemplo del nuevo rumbo y el debate que hoy nos divide a los argentinos ( romanticismo o evolución; lírica o eficiencia):  en ocasión de un amistoso en Chile, se tomó un bidón de “aguarrás creyendo que era naranjín”; estuvo dos días al borde de la muerte y sobrevivió pero no pudo ser el mismo: el laburo de toda su vida (en una textil) y la dura conciencia de que ya no le daba el físico, le llevaron al retiro.  Recibió una casa por colecta popular y termino sus días como jubilado, cuidando las instalaciones deportivas del Club Atlético Independiente.

A la postre, el cambio conceptual, garantizado por el Gobierno, influyó profundamente en la vida de las instituciones bolsillos de los dirigentes: por él se retiró Tesoriere, a los 29 años.  Orsi se fue a Italia. Llegó Lángara. Amenazas de sobornos y de árbitros comprados echó por tierra a los ideales originales. Los DT eran seleccionadotes de jugadores players (tachar); la prensa empezó a colaborar con la edificación de los mitos y las estadísticas; los socios fundadores, veían como sus clubes se les escapaban de las manos; después de todo, como decía Sábato:  “Y a la final, pibe, se diga lo que se diga, lo que se persigue en el fóbal es el escore”.

A fines de la década del treinta se vivieron dos años sin que en la Liga Argentina de Futbol se diera un cero a cero.  Fue la época de la lírica y del futbol superlativo, en la que los clubes inauguraron estadios River o Boca pero los jugadores rutilantes siguieron siendo clase media.  En los 40 éramos tricampeones sudamericanos y se batían récords pero Sastre se iba a Brasil y Di Stefano a Colombia-Madrid, para no volver.  Otros ponían concesionarias, inmobiliarias o trabajaban como los amateurs en empresas estatales (ej. Lazzatti, Pescia).

Los goles nos hicieron creer algo que no éramos: Messis, pero sin Iniesta, sin Guardiola, sin Nou Camp; la cuatrilogía perfecta jugadores técnico culo y dirigencia  necesaria para cualquier éxito deportivo.  Amadeo fue el Maestro y el Mejor, pero se comió seis en Suecia; los tanos del catenaccio se llevaron a Angelillo, a Maschio y a Sivorí; los goles checos, otra vez seis, nos hicieron creer que la vía era otra: apareció Lorenzo y el paradójico futbol espectáculo; el vaso lleno hacía temblar al vacío.  En la incertidumbre, un libro deportivo-sociológico ejemplificaba en un título (“la dinámica de lo impensado”), una Era que había empezado, quizá, con el mismo Watson Hutton.  Porque mas allá de las habladurías y de las recetas (que Panzeri había defendido y defendia), toda la Historia del Futbol argentino, hasta ese momento,  se resumía en un zurdazo de Cárdenas que era derecho.

jueves, 24 de enero de 2013

De Potreros y Extraterrestres


Si ud. se encargara de hacer una secuencia sobre los tópicos que este espacio cubrió se dará cuenta  que poco se ha hablado de un espacio geográfico puntual que es la Argentina. A excepción de ese refrito de Monti que igual era italiano y ese espacio que es "¿Que pasó?" que maneja un código distinto a lo que originalmente se buscaba hacer en este blog y que se debe principalmente a raptos de exceso de consumo de etílico y estupefacientes lima, no buscamos repasar historias de aquí porque para eso está Alejandro Fabbri (?). Pero eso se va a acabar, al menos para este post que ud. leerá a continuación.

Nos daremos una vuelta por ese hermoso ente que es el llamado "Futbol Federal", ese espacio que hasta Grondona Dios parece haber olvidado, siempre y cuando se vea desde el punto de vista de un porteño puto. Allí cohabitan equipos de gran raigambre popular, equipos de pueblo, equipos que piden amparos en la Justicia a pedido de Vila tuvieron sus quince minutos de gloria (o mas) en los Nacionales de antaño (y no tan de antaño) y desesperadamente buscan repetir aquellos tiempos mejores; ese fútbol donde el poder de un equipo puede residir en el peso de su historia, el arrastre de su gente, el talento de su plantel, o simplemente en cuan irreductible y recóndito sea el espacio geográfico donde el equipo en cuestión haga de local.
Con el concepto de dar un empuje a los equipos de todo ese conglomerado que incluye a todo el país menos Capital + GBA, la Copa Argentina es un torneo conceptualmente fantástico, mas de pésima implementación en el plano fáctico. Por su estructura competitiva y mas allá de las cuestiones equívocas en cuestiones organizativas, además de brindar a aquellos mas humildes que pueblan la Argentina que los porteños no queremos ver Profunda (?) la chance de cruzarse en el camino de aquellas vacas sagradas (?) que son los grandes equipos de la primera división, tiene el atractivo de que en sus etapas preliminares, fomenta rivalidades regionales, que por ese abismo futbolístico/organizacional/infraestructural que existe entre el Argentino A y el Argentino B no logran darse dentro del marco desorganizativo del Consejo Federal.
Como cubrir todo el fútbol que no organiza la AFA es muy extenso, nos enfocaremos ste último aspecto en una de las provincias, donde el fútbol no supo alcanzar su máxima expresión, pero el interés en que lo haga es muy importante desde el ámbito político (porque quien escribe tiene un inexplicable sesgo en cuanto a mezclar el fútbol con la política)

Desde la provincia de San Luis, tierra del "Búfalo" Funes, el Wi-Fi, los inmuebles a precios irrisorios y las autopistas iluminadas, el Alberto Rodriguez Saa (al que no hay que confundir su hermano Adolfo, que se la come fuera efímero y moroso presidente de este país) causo una mezcla de estupor, asombro, incredulidad, risa y lástima al contar que había tenido una revelación donde había visto a extraterrestres provenientes de un planeta llamado Xilium un día (Vaya casualidad) 17 de Octubre. Anoticiados de la lamentable gaffe y de cuan expuesto había quedado la demencia megalómana de su jefe, el equipo de asesores del Alberto, logró modificar levemente el discurso del líder espiritual puntano, de modo que este encuentro del tercer tipo con esta gente del planeta Xilium en realidad era una revelación que se le presentó de una sociedad útopica a la que el aspiraba y que tomó como referencia de lo que debía ser su (¿)amada(?) San Luis. De todos modos la percepción general no varió y fueron pocos (aunque en realidad mas de los que deberían haber sido) los pos me*mistas que  votaron en las internas del llamado Peronismo disidente, al demente mandatario megalómano puntano, en detrimento de un famoso narcopolítico bonaerense no colombiano. Esto no fue impedimento para que el equipo de imagen de este muchacho construyera un relato en base a comparaciones entre la abstracta y utópica Xilium y la San Luis terrenal donde todos maman de esa gran teta que es el estado provincial, por lo que Xilium ahora es San Luis lo que "... Para Todos" es al Gobierno Nacional.

Ahora intentaré darle todo el sentido posible a lo explicado anteriormente, indicando que carajos tiene que ver el fútbol y la política feudal que impera en alguna provincia. Ante la imposibilidad de que los dos equipos mas representativos de la provincia como Juventud Unida Universitario, cuyo manager es el Chapulín Martín Cardetti y Club Sportivo Estudiantes, gerenciado por el nefasto Carlos Ahumada Kurtz, empresario Saltamuro mexicano que mandara a Talleres al Argentino A durante su gerenciamiento, se enfrentaran por obvias diferencias en la categoría de ambos (El La Juve de Italia en el Argentino A y el Verde en  el Argentino B) y la falta de folklore en los encuentros de los conjuntos alternativos de ambos cuadros en la liga local ante la prohibición de presencia del público visitante, el Alberto decidió sacar rédito político de la situación. Anunció en su programa de FM en FM Lafinur apropiadamente intitulado "Planeta Xilium" la disputa de la apropiadamente llamada "Copa Xilium" entre los dos antes mencionados equipos de la provincia. El modo de competencia, se disputaría a ida y vuelta, pero en ambos casos se jugaría en cancha neutral, con la presencia de los adeptos a los colores de ambos equipos. El primer partido se jugaría el cargadísimo de efemérides (?) 17 de Octubre, día de la Lealtad Peronista y aniversario de la llegada de los habitantes del planeta Xilium, que es lo mismo que decir, día de la Lealtad Xiliuminista (?). La fecha del partido de vuelta, en cambio, quedaría sujeta a condiciones varias, como ser el progreso de los equipos en la Copa Argentina, posibles cambios en los calendarios de sus respectivas ligas, etc.
En lo que respecta a lo estrictamente futbolístico y a la Copa Xilium en si, hay que decir que tuvo todo lo que un clásico debe tener. Mucho color, termocefalia y decibeles en las tribunas y dentro de la cancha, mucha pierna fuerte, mucha fricción, mucho nervio, expulsiones de ambos lados tánganas, termocefalia, venta de humo, etc. El único gol del partido llegó cuando Juventud Unida pagó muy caro una mórbida ejecución de un tiro de esquina, ya que a la salida del mismo, Daniel Garro (Para quien escribe, es el Jonathan Copete puntano), impuso su tranco largo, agregó un poco de habilidad, bastante oficio para no ser derribado y completó la manufactura con un zurdazo impactante.
Para documentar este partido, el Diario de la República, a pesar de ser evidentemente tirapiolas del gobierno provincial (de no ser así ya estarían en una zanja), armó una especie de corto, donde se captura el color y la intensidad del partido, que está bien hecho, posee buena imagen y está fantásticamente musicalizado. Para destacar el saco vino tinto del Alberto, cuando el relator le dice “Master” al caudillo puntano y ya sobre el final de mismo, la termocefalia de un preadolescente llorando por el resultado positivo de su querido verde.



El partido de vuelta terminó jugándose con fecha 5 de diciembre, porque se le cantó los huevos a alguien y Estudiantes y Juventud Unida finalmente zanjarían la disputa de ver quien la tiene mas larga en San Luis, lo que es al pedo, porque si no te llamás Rodriguez Saa y te empomás a Esther Goris no hay manera que no seas vos. El partido, dirigido por el internacional comegato rosarino Sergio Pezzotta, fue igual de intenso y cerrado y tuvo los mismos condimentos que el anterior a pesar de que después de 10 minutos empataban 1 a 1 tras sendas acciones a balón parado. La fortuna sonreiría en la última ola de la noche a la vieja señora puntana (?), después que Pezzotta diera la friolera de 5 minutos de recúpero y de que tras una bocha suelta de una pelota parada mal jugada, terminara en un tiro cruzado que sería el gol que terminó enviando el partido a la mal llamada lotería de los penales. La cuestión es que Estudiantes no se recuperó del impacto anímico y en los penales dio asco, lo que terminó dando la Copa Xilium a Juventud Unida.
Este corto del Diario de la República tiene el mismo tenor que el del primer partido y es destacable ver al Alberto fumando en el banco de suplentes durante el primer preliminar y la venta de humo de manual del número 9 de Estudiantes cuando se retira tras el cambio, sobre todo porque después le re-cabió.



Mas allá de lo que fue el torneo en si, la rivalidad entre estos dos equipos o la demencia del Alberto, tengan en cuenta que si lo votan en las presidenciales de 2015 y gana, mas allá de las casas a 70 mangos por mes, las autopistas iluminadas y el Wi Fi universal, por ahí la Copa Xilium en el 2016 la juegan Aaaaaaca y RiBer.  Ya no van a poder decir que este humilde servidor nunca les avisó.

miércoles, 9 de enero de 2013

No para de perder: Que paso en la pretemporada de Unión


Un intento de levantar la moral en los primeros días de la pretemporada que Unión de Santa Fe lleva en el predio del Sindicato Argentino de Televisión en Arroyo Leyes  terminó en fracaso, incluso contra las probablidades estadísticas y matemáticas, cuando se organizó una actividad recreativa-competitiva pero los 22 partidos sin halagos que lleva el equipo parecen haber hecho demasiada mella en sus integrantes, provocando que el torneo fuera declarado desierto. A continuación todos los detalles.
Cuando se cruzó con un corresponsal de Tocuén es Fulbo en Santa Fe un entrenador de pigmentación carmesí que predica el buen juego y los valores morales, pero que ganó la Promoción con su anterior equipo minero mandando a esconder las pelotas a mas de 20 minutos del final y consideró el anonimato como “Un activo muy valioso” explicó la no tan novedosa iniciativa: “Queríamos que los muchachos se vuelvan a familiarizar con ganar cosas y de paso generar un ambiente positivo de grupo, así que armamos un torneo de truco para que jueguen todos contra todos”.
-"Envido!" -"No ha venido"
Por su parte, el corresponsal de Tocuén es Fulbo, salió de un local nocturno con dificultades para modular y un inocultable olor a alcohol directo al encuentro del presidente de Unión que fue quien se encargó de aclarar donde salió mal la cosa: “Los pibes venían jugando bien el primer partido que les tocó, pero empezó a irse de madre cuando Perafán estaba jugando contra Jara y de cebado le cantó truco a un cuatro”. El presidente del descendiente club santafesino fue mas alla en los detalles: “A partir de ahí se fue todo a la mierda, el yorugua Correa no paraba de pedir Maldón, aunque le dijimos que no era de reglas uruguayas quince veces, Nicolás Bruna creyó que había ganado una partida de culo sucio porque le tocó el ancho de oro y no tenía ni para el envido, Fausto Montero estaba ganando su partido y cantó ‘falta envido negativo’ , lo ganó y volvió a cero puntos y Barisone tuvo flor 3 veces, pero le habían tocado las 3 con ancho y no se dio cuenta que esos anchos eran del mismo palo que las otras dos cartas”. El detonante, fue cuando todos los participantes tras 5 fechas mantenían la ilógica suma de 0 puntos y “al pelotudo de Franzoia le pidieron una birome para anotar, vino corriendo desde el lobby y se llevo puestas las mesas donde jugaban los otros” según el mandamás tatengue
Tras declarar el torneo desierto, los dirigentes y cuerpo técnico de Unión, ordenaron a la gerencia del predio donde se alojan, retirar cualquier cosa que pueda vincularse a algo mínimamente entretenido y el torneo de TEG que había organizado el cuerpo técnico fue momentáneamente suspendido hasta que “traigan las tarjetas de ‘autodestruir su propio ejército’ que mandamos a imprimir para que ganen todos y que le consigamos al pelotudo de Franzoia otro predio con decoración minimalista para que no se lleve puesto nada, porque viste como es el TEG”. El presidente continuó lamentándose, pero no dejó de ser positivo de cara al futuro: “La verdad que estamos en el horno pero por lo menos Cavallaro, que es el único que podemos vender, se fue a la Sub 20”

domingo, 6 de enero de 2013

Zambia 1993-2012: Mismo lugar, el morbo y la gloria


Hoy por hoy, con toda la explosión mediática a lo largo del globo, cuando uno sabe de historias como la que siguen a continuación, uno no sabe si realmente se apela a la fibra íntima del televidente, a algún sentimiento que se concientiza en el colectivo o simplemente al morbo, que hoy por hoy, vende mucho y no solo porque es lo único que nos ofrecen. Parece hace mucho tiempo y la vorágine de la vida misma y del calendario futbolero nos hace olvidar que solo hace un año, se cerró felizmente una historia, un círculo, que tardó mucho tiempo en cerrar y a un costo muy alto en lo humano. A su vez, la reseña de su versión anterior sirve como para palpitar ese maravilooso torneo por venir que es la Copa Africana de Naciones por venir, mas precisamente el mes que viene.

Corría el año 1993 y el fútbol africano finalmente empezaba a asomar en el plano global. Algunos de sus jugadores eran nombres relativamente conocidos en el plano europeo y Camerún en 1990 ya había dado un zarpazo en Italia. Otro que lideraba esta New Wave of African Football (?) era Zambia, los Chipolopolo, (putos balas cobrizas) quienes en los Juegos Olímpicos de Seul en 1988 jugaron con los documentos truchados, tenían mas de 30 derrotaron 4-0 nada menos que a un equipo italiano que tenía algún que otro nombre interesante. El núcleo de este equipo ilusionaba a toda una nación, ya que el sueño de llegar al mundial de USA estaba latente.
 Pero el pellizco del destino para despertar a toda una nación fue cruel, muy cruel. El avión que llevaba a 18 jugadores zambianos al partido que el equipo jugaba en Dakar, Senegal, tuvo un desperfecto técnico que el piloto ignoró. El avión partió del aeropuerto de Libreville, Gabón tras una parada técnica. Tras un breve recorrido, el avión de la Fuerza Aérea de Zambia se estrelló en el mar, acabando con la vida de todos los que estaban allí incluyendo al arquero ex-Bicho Chabala. Golpe duro para la Nación en general  y para el equipo. Y a partir de ahí arrancaron todas las boludeces chauvinistas que pueden pasar tras estos episodios. Sumado a que un referí de Gabón perjudicó a Zambia en esas mismas eliminatorias, las autoridades de Gabón casi ni investigaron porque de Zambia no les pagaban nada, la gente de Gabón quejándose de porque  las instalaciones en la morgue eran exclusivas para los jugadores de Zambia y no para los nativos muertos, en Zambia se empezó a usar la palabra Gabón como sinónimo de “Mala Leche”…
 Mientras, para algunos la vida debía seguir, particularmente para su estrella capitán y talismán Kalusha Bwalya, corrió mejor suerte ya que al jugar en Holanda, por disposición de su club no viajaba junto a sus compañeros. A pesar de haberse jurado llevar a Zambia al mundial igual en honor a sus compañeros caídos, Zambia capituló ante una gran generación de jugadores marroquíes y así perdió  la chance de viajar a disputar el mundial a la tierra del consumismo y la obesidad mórbida (?), mientras que en el plano continental, meses después, jugó un gran fútbol, sorprendiendo al mundo, pero perdió en la final ante otra potencia africana emergente: Nigeria.
Bwalya jugó para Zambia hasta casi los 40 años. Pero su sueño de alcanzar una copa del mundo para su querida Zambia y honrar así a sus compañeros fallecidos estaba cada vez mas lejos.  Armó un plan y asumió la dirección técnica de la selección y en 2008 llegó a presidente de la federación de futbol de su país. Participó en tres Copas Africanas quedando afuera en primera ronda en las primeras dos y llegó a cuartos de final en la restante.

Llegó la Copa Africana de Naciones del 2012. No llegó en buen momento para Zambia. Sin entrenador, casi sin jugadores de renombre, Bwalya optó por un plan un tanto arriesgado: Juntó a los jugadores mas prometedores y juveniles del medio local para sumar a los experimentados que jugaban a lo largo del continente y trajo de vuelta a un técnico cuestionado en ese país: el francés Herve Renard: Una especie de Luisito Zubeldía (?) cabulero de las camisas ajustadas, pero férreo en el manejo de grupo y notable tacticista, un trotamundos del fútbol, que dirigió muchos equipos de mierda e incluso una empresa de recolección de basura pero cerró porque tenía quilombo con los afiliados a Moyano. Para agravar el clima se lesionó la mitad de los jugadores que tenía jugando en Europa: Jacob Mulenga, hombre del Utrecht holandés. Solo con experiencia europea quedaba el juvenil Mayuka, en el futbol suizo. Pero apostaron a que la unión de grupo, su conocimiento y su mística los llevaría lejos. Y además el lugar donde era la cita representa eso que nutren los sueños mas locos. La CAN era en Guinea Ecuatorial y en Gabón. Gabón, ese lugar donde Zambia dejó su mejor generación de futbolistas y no la recuperó jamás. Con un pequeño detalle, saliera como saliera, con cualquier combinación de resultados a Gabón solo llegaría clasificando para jugar el partido final. Como con Grecia y Dinamarca en Europa, Iraq en Asia, los Chipolopolo escribirían una epopeya.

El debut era con Senegal, en Bata, Guinea Ecuatorial. Senegal venía para ganar la copa, con una delantera temible, pero Zambia marcó el comienzo de lo que sería el torneo para ambos, Zambia con el experimentado Katongo,  el hábil Kalaba y el potente Mayuka arriba y una defensa rocosa abajo, paró a un Senegal que empezaba a ensayar una frustración. Luego, el mismo estadio vio a Libia (con alta carga emocional también tras jugar por primera vez sin la dictadura de Gadafi detrás suyo)  y empató en dos goles tras ir dos veces abajo con tantos de Katongo y Mayuka. Para cerrar el grupo jugaba con el local Guinea Ecuatorial en Malabo. Si Zambia ganaba, ganaba su grupo y evitaba a Costa de Marfil. Si empataban el rival era Costa de Marfil y si perdían la eliminación podía ser una posibilidad. Katongo con su gol desterró todas las dudas y Zambia se aseguró quedarse en Bata (muy de entrecasa) para jugar los cuartos ante Sudán. De a poco dejaban de llamar la atención por ser ese equipo que se formaba raro para la foto
Ante la concurrencia de 200 personas Zambia ganó tres tantos a cero y seguía el sueño latente. En el mismo estadio, el rival era un grande del continente: Ghana. Había mucho en juego. Zambia estaba a un partido de cumplir el sueño de toda una nación de volver a Gabón. Pero también Renard se jugaba una parada personal. Había sido preparador físico de Claude LeRoy en Ghana y algunos se lo recordaron despectivamente: Hinchas, periodistas y jugadores ghaneses. Un penal de entrada atajado a Gyan, presuponía un horizonte bravo para Zambia que iba bien de punto.  Pero de a poco fue nivelando y emparejando el partido de acuerdo al plan de Renard y ahí el estratego dio la estocada final. Se lo había guardado a Mayuka para el momento final del partido y ahí el fenomenal jugador juvenil dio el pasaje al partido que Zambia esperó mas de 18 años con un golazo.

Había llegado el gran momento. No era la final, no era la hora del partido. Solo cuando el avión posó sus ruedas sobre el aeropuerto de Libreville, todo este viaje bizarro tuvo sentido. No sacaron a relucir una mística grupal solo para reírse en la cara de las casas de apuestas, periodismo especializado y muchos escépticos en su propia tierra. Previo al partido volvieron al lugar, como plantel, como nación a rendir homenaje a aquellos que por ir a jugar dejaron su vida en el Atlántico, en una emotiva, pero solemne ceremonia.
El partido presentaba un escenario donde Zambia no tendría lugar para cuestiones emocionales. El rival era Costa de Marfil, que dejando de lado cuestiones de ola polar pectoral histórica (?) traía consigo una gran campaña sin goles en contra en todo el torneo, sustentada en las mega estrellas europeas. El partido fue uno de esos que encajan perfectamente con el preconcepto de lo que una final debe ser. No necesariamente bien jugado, con mucho nervio, mucho músculo, poca claridad, pero a su vez no exenta de emociones con Zambia esperando como todo el torneo y con los elefantes marfileños con alguna dificultad para ponerse la pija el traje de banca y tomar la iniciativa del juego. Zambia de entrada tuvo una chance con la pelota parada (su arma predilecta), pero después a Zambia se le complicó trascender en el partido. Inmediatamente después Drogba erró uno de esos goles que no suele ni debería errar y a la hora de juego mandó un penal a las nubes. A partir de ahí a Costa de Marfil le costó todo el doble. El partido se iba a tiempo extra, donde los arqueros serían probados una vez por bando, pero no sería suficiente para romper con el cero. Había que ir a penales. Y allí se iban a imponer los Chipolopolo. 7 penales convertidos por cada lado fueron el prólogo del momento cúlmine. Gervinho, ya sea por llegar mal pisado, una incorrecta inclinación del cuerpo, estar cagado en las patas, lo que fuera, mandó su penal a la mierda. Ahora, el que quedaba con la gloria a sus pies era el defensor central Stoppila Sunzu. El hombre del TP Mazembe hizo lo que tenía que hacer: mandó el útil al lado exactamente opuesto al que fue la estéril volada del golero marfileño Barry. Y se desató la locura. El camino tuvo todo y la gloria ahora era de Zambia
 






Muchas veces, lo estrictamente deportivo se mezcla con historias que no tienen que ver con lo estrictamente deportivo. Y a veces apuntamos a eso. La pérdida de una generación entera de jugadores es muy fuerte. Torino nunca pudo volver a ser lo que era después de la tragedia de Superga.  Pero Manchester United después de Munich, Alianza Lima después de la tragedia de Ventanilla y ahora podemos sumar a Zambia; son muestra de que deportivamente hay posibilidad de recuperarse de este tipo de infortunios. No quiero que quede flotando ese mensaje de optimismo ni quiero plegarme a esa idea de que el triunfo de Zambia fue un homenaje a los caídos allí. Es válido el recuerdo para ellos y para aquellos malogrados en las tragedias antes mencionadas siempre, por eso este artículo tiene una parte importante dedicada a ellos y porque también es indispensable para entender lo que pasó después. Pero no hay logro deportivo que compense las carreras y los sueños truncados, ni la tristeza de la gente en general y ni hablar de la gente mas cercana a ellos. De todos modos mas allá de esta reflexión entre la relación futbol-necrofilia, hay que recordar y destacar, que al igual que en el posteo anterior de Grecia, este logro deportivo de un equipo sólido, superior como unidad colectiva respecto de la suma del potencial de sus individualidades colectivas y que salvo por el triste trasfondo de la tragedia ocurrida 19 años atrás, nadie tenía en cuenta. Todas las crónicas hicieron eje en lo que pasó ese 25 de abril de 1993 y parece que se fue del foco de la opinión general que aquí hay un grupo de talentosísimos jugadores juveniles que pueden empezar a escribir su propia historia, una mas grata y no están solo para cerrar la de aquellos que infelizmente ya no están. Y no mezclar el morbo con un logro deportivo.