La siguiente es una serie de entregas que recopilan tres anedas futboleras de mi paseo por Colombia. La idea era hacer algo en el estilo la crónica contando mi visita al Estadio Azteca, pero tampoco quería que la historia se limitara a una visita al estadio. Sin mas preámbulos, la primer entrega:
La
verdad es que las vacaciones venían bien. Habíamos pateado Bogotá y Cartagena
bastante, habíamos tenido un par de días de playas paradisíacas, la noche nos
había mostrado algo de lo bueno que tenía para nosotros, pero a mi me faltaba
algo mas. Lo que nos pasa a tipos como yo: tipos que respiramos, comemos,
tomamos, vivimos fútbol. Un domingo santafereño bucólico, frío y lluvioso
recibió a tres tipos cansados, escasamente dormidos y ni enterados que después
de las 16 lo único que la ciudad tenía para ofrecer era un Millonarios-Itagüí.
Por otro lado, Cartagena D Indias era diametralmente opuesta, con su clima
cálido y húmedo, su caos ruidoso e indolente, sus playas fantásticas a mano, su
encantadora ciudad amurallada, RUMBA... pero no fútbol. Si, todos iban con sus
remeras de Colombia y te hablaban del Diego si se daban cuenta que eras
argentino, especialmente si te querían vender estupefacientes; era evidente que
en Cartagena "la del Diego" no es una jugada característica salida de
la zurda del 10, sino... bueno, la que entraba en su nariz... Pero no fútbol.
Nos
fuimos de Cartagena a un destino que sabía que tenía algo que iba a calmar mi
ansiedad. En el medio estaba Barranquilla. La verdad es que el tramo de esa
especie de circunvalación barranquillera que nos tocó recorrer nos mostró una
cara muy fulera de la ciudad, pero a su vez me mostró las primeras postales de
la Colombia que vive y siente el fútbol de una manera cercana a la de uno.
También me mostró porque Teo Gutiérrez si tiene que sacar un fierro en el vestuario,
lo saca. Esta avenida perimetral nos llevó a metros del Estadio Metropolitano,
donde la Selección Colombia se hace fuerte de la mano del calor húmedo
asfixiante de la ciudad costeña. De todos modos lo que mas se nota es que el
Junior no solo es el representante de la ciudad, sino también que Junior es
Barranquilla. Su gente llevando la divisa mientras efectuaba su actividad
diaria, los locales callejeros ofreciendo imitaciones bastante fidedignas de la
camiseta original, su insignia o su mascota (un tiburón) estampado en casi cada
local comercial cualquiera fuera su ramo, eran prueba inequívoca de que
Barranquilla es futbolera y su corazón late al ritmo del Junior.
Dos
horas después de atravesar Barranquilla estábamos en Santa Marta, una ciudad
con tradición futbolera y con un calor y una humedad mayores a los de Cartagena,
cosa que pareció increíble para mi. El escudo de su equipo local, el Unión
Magdalena (Magdalena es el río que da nombre al estado del cual Santa Marta es
capital) también decora las paredes de no pocos locales comerciales y su divisa
azulgrana enfunda los torsos de un número considerable de orgullosos locales.
Además es la tierra del hombre en cuya rodilla maltrecha descansa buena parte
de la obsesión y los sueños de Colombia de cara al mundial 2014, Radamel Falcao
García. Pero no es el ciudadano mas ilustre de Santa Marta, el samario por
excelencia es otro.
Yo
estaba ansioso por ir. Creo que los tres estábamos ansiosos después de saber
que su estatua estaba ahí. En realidad estoy bastante seguro. Hicimos la
burocracia correspondiente en el hostel, preguntamos como ir y salimos para
allá. Creo que ni me cambié la remera, que era la que había usado para salir a
rumbear en Cartagena la noche anterior y la usé para viajar (en una mochila no
entra toda la ropa que uno quisiera llevar). Caminamos un poco bajo el calor
sofocante por la costanera de la ciudad que detenta una pequeña y poco
atractiva playa entre el puerto con sus grúas y containers apilados y el muelle
con embarcaciones privadas, renegué porque los cajeros no me querían largar
plata, nos enteramos que Bolívar había fallecido allí, pero el propósito que
nos movilizaba era otro. Cuando nos dimos cuenta que la ciudad no tenía mucho
mas para ofrecernos, nos subimos a un taxi que nos llevara hasta allá. El
taxista que nos llevó estaba al tanto de lo que pasaba en el fútbol. Cuando le
instruimos donde íbamos, la charla salió sola. Compartimos conceptos acerca del
fútbol europeo y nos pintó toda la data del Unión: que llevaba 10 años
languideciendo en la segunda división colombiana, que su apodo era "El Ciclón
Bananero" (por los colores de cierto club argentino y por el cultivo
típico de la zona), que el estadio donde la estatua será demolido y
reconstruido para unos Juegos Bolivarianos, por lo que el Unión está haciendo
de local en Barranquilla, que había gran rivalidad con el Junior y nos contó,
con una pena subyacente y evidente a la vez, que el famoso samario de la
estatua pasa mas tiempo en Barranquilla que en Santa Marta.
A
veces pasa que la expectativa por llegar a algo o que ese algo llegue distorsiona
la dimensión temporal. Bueno, eso. Pero ahí estábamos: La placa decía que era
un monumento al fútbol colombiano,
corporizado en ese samario famoso, de desplazamiento escaso y lento, pero
siempre de pelota al pie y un ojo para el pase imposible: un Pibe Valderrama
inmortalizado en 4 metros de bronce, sus rasgos faciales enteros y una porra
rubia pletórica de cabellos enrulados. Fueron 5 minutos donde lo apreciamos,
nos sacamos un par de fotos, nos quisieron vender pelucas y un barra nos pidió
una moneda para que los muchachos puedan viajar a ver al Unión donde no es
local sino locatario. Fueron 5 minutos, cortos, por la inmensidad del espacio
temporal y por la admiración a un monumento que verdaderamente honra al ídolo
local. Fueron 5 minutos, largos, por lo intenso, por tener a la leyenda ahí.
Fueron 5 minutos, pero no fueron solo 5 minutos.
La proliferación de
medios periodísticos, blogs y redes sociales que elaboran su contenido pura y
exclusivamente enfocados en el deporte mas hermoso del mundo (por lo general
abradado con mucha mas seriedad y criterio desde estos canales alternativos que
desde los medios tradicionales) hace que se genere una saturación de lo que es
el público futbolero. Entre puteríos varios como ser en que vestuario cual
jugador está peleado con otro, cual plantel le hace la cama a su técnico o cual
jugador se acuesta con una señorita menor de edad para eso pero de edad
suficiente para mostrar el ojete mientras baila en un programa de música
tropical; cada tanto ocurre que se filtra la declaración de algún futbolista
analizando al rival que viene, para el espanto de generadores y consumidores de
información amarillista. Estas conferencias de prensa o entrevistas trascurren
bajo la siguiente dinámica: futbolistas o periodistas (en casi todos los casos
semianalfabetos funcionales) hablando antes de los partidos de los partidos por
desarrollarse mediante preguntas que ya están categorizadas a priori por
generaciones previas de periodistas y respuestas que están categorizadas a
priori por generaciones previas de futbolistas. La idea de esto es recopilar la
categoría de “respuestas sobre partidos” a priori según Kant. A continuación
distintos tipos de partido que se pueden dar en la previa:
Partido Aparte: El
protagonista dirá que se tratá de un “partido aparte” en las vísperas de un
Clásico. Dirá que el clima siempre es diferente, que no importa el historial y
no importa si los equipos llegan bien o mal. Lo que probablemente el
protagonista no diga es que también se trata de un “partido aparte” ya que un triunfo en un clásico les
permitiría tapar una campaña que viene siendo horrible y que, excepto ese éxito
oportuno pero aislado, les dará crédito para que siga siéndolo y no pase nada.
Partido Bisagra: La
bisagra es un elemento articulado que une una abertura (puerta o ventana) con
su marco respectivo de modo que esta pueda girar. Un “Partido Bisagra” es un
partido que determinó o determinará
un cambio en las fortunas del equipo.
Previo a los partidos si un equipo viene mal, el protagonista declara
esperanzadamente que el partido que viene es uno de estos, aunque también puede
utilizarse si un equipo viene corriendo de atrás y necesitá un empujón
definitivo en pos de lograr el objetivo. De todos modos, es un término que
resulta preciso cuando se usa retrospectivamente, caso en el cual también sirve
si los triunfos también le empezaron a dar la espalda a un equipo. Mas allá de
la utilización práctica, no entiendo la relación entre una bisagra y un partido
de fútbol, en todo caso que le manden W-40 (?)
Partido de 180
Minutos: De uso exclusivo para competiciones continentales. A la hora de
afrontar una serie de eliminación directa con partidos de ida y vuelta, el
protagonista invariablemente dirá que “Vamos a afrontarlo como un partido de
180 minutos” sin importar que el gol de visitante puede llegar a contar como
factor en caso de empate, que 90 de esos 180 minutos son en un ambiente
favorable en condición de local y los otros 90 pueden ser en Congodia, en los
8.000 mts. de altura en alguna ciudad de Ecuador, en el Centenario con
uruguayos cebando mate en un cráneo de un visitante del partido anterior o en
un estadio en Saavedra Brasil con 84.000.000 de monos tití tirando
piedras cuando llegue el micro visitante; es un partido solo y se afrontará (Al
menos desde la previsón dialéctica) así. Si el resultado es adverso al cabo de
esos 180 minutos, seguro después vendrá la autocrítica “Lo perdimos allá” o “lo
perdimos acá” según el desarrollo.
El especialista en partidos de 6 puntos dice: I WANT YOU!
Partido de 6 Puntos:
Esta aberración aritmética con el fin de tal vez aumentar la importancia de un
partido, está definitivamente instalada como expresión entre protagonistas,
periodistas y público en general alrededor del planeta Tierra. Se trata de
partidos entre equipos que en ambos casos vienen tratando de escapar de las
posiciones del descenso. La idea que en estos enfrentamientos directos (que suelen
ser decisivos a la larga) un triunfo implica la posibilidad de sumar mientras
que el otro indefectible y lógicamente no lo hace, de esa manera acortando la
desventaja/aumentando la ventaja, lleva a muchos a sostener desde un punto de
vista aritmético (Justo es decir que el Promedio distorsiona esta perspectiva)
que estos partidos SI valen 6 puntos. No, fiera, te dan tres puntos como en
todos los demás y si el rival pierde no le descuentan, en conclusión, valen
tres igual. Puede llegar a escucharse esta expresión en partidos por la punta o
que definan una plaza en una competencia internacional, pero es de uso
preponderante en la tabla de abajo.
Partido de X Puntos
(Considérese X como una cifra mayor a 6): Es un poco como el primo bobo (?) del
anterior y se usa para aumentar la significancia del juego. Suele ser un
enfrentamiento directo entre dos equipos que pugnan por no descender, pero que
están un poco mas hasta la poja que el resto y que si no ganan este, no ganan
mas y sellan su suerte. Nótese que mayor la cantidad de puntos que se inserten
en X mayor la importancia del partido o mas hasta la poja están los
involucrados. De uso exclsivo de partidos por el descenso.
Partidos de Alto
Riesgo: De uso exclusivo de los Organismos de Seguridad y repetido hasta el
hartazgo por periodistas e hinchas cuando preveen que va a haber goma entre
hinchadas antagónicas o entre facciones de una misma parcialidad. Suelen
programarse días de semana a la tarde si no generan interés de los medios para
televisarlos en horarios decentes.
El famoso partido de Vida o Muerte
Partido de Vida o
Muerte: Expresión no excluyente con algunas otras e incluso utilizando para
magnificar su efecto. Suele ser recibida con beneplácito por parte de los
hinchas ya que “dejar la vida” o “jugar a muerte” es uno de los máximos niveles
de compromiso verbal por parte de un protagonista de cara a un partido
venidero. Cierta parte del periodismo se quejará y dirá que “Es un partido de
fútbol, hay que bajar el dramatismo” mientras que aumentará el dramatismo
mediante otros medios mas sutiles.
Partido Especial: Si
bien puede aplicarse al igual “Partido Aparte”, esta expresión refleja los
sentimientos de un jugador que enfrenta a un equipo al que defendió
anteriormente. También evocará “los buenos momentos” que pasó allí (Que
incluyen un descenso y cuatro aprietes de la barra), dirá que tiene ganas de
ver y saludar a sus ex compañeros, cuerpo técnico, utilero, masajistas,
dirigentes, Departamento de Prensa, alcanzapelotas y camilleros de los cuales
guarda un gran recuerdo de su paso (Con los que no le quedó uno sin pelearse) y
que espera que la parcialidad de su equipo anterior lo ovacione (aunque haya
forzado su salida el al negarse a firmar un nuevo contrato y no presentarse a
entrenar, para pegar un económicamente suculento pase a la B de Malasia y
volver al país 6 meses después tras fracasar y priorizar a su actual club por
sobre el anterior)
Partidos Fáciles: NO
HAY. Cualquier protagonista negará enfáticamente su existencia ante la mas
mínima sugestión acerca de un partido fácil, incluso se trate del jugador mas
soberbio o del mas cabeza de termo para ningunear a un rival. Si se trata del
favorito en un duelo a priori desparejo, el protagonista destacará un atributo
del rival aún si no fuera suficiente para equilibrar las fuerzas y no fuera
verdad (“X es un equipo ordenado”) y
sacará una frase hecha del tipo “en la cancha son 11 contra 11” y citará un
ejemplo de un batacazo en cualquier lugar del planeta y en cualquier momento de
la historia del fútbol. Si se trata del que va de punto en un duelo desparejo,
el protagonista dirá que tienen sumo respeto por el, pero que están preparados
y citará un ejemplo de un batacazo en cualquier lugar del planeta y en
cualquier momento de la historia del fútbol (Si se trata de un equipo uruguayo
que
va de punto el ejemplo indefectiblemente será el Maracanazo). A tal
punto se niega la existencia de los “partidos fáciles” que aún así el trámite
haya sido desparejo el ganador dirá que fue un partido difícil y destacará un
atributo del rival aún si no fue suficiente para equilibrar las fuerzas.
Partidos Finales: La
expresión utilizada en realidad es “afrontar este partido como una final”
cuando claramente no se trata de una final. Una de las características del
Promedio del Descenso es que al momento de iniciarse una temporada, de antemano
condiciona a un equipo a jugarse su permanencia sin haber podido probar que es
capaz de pelear algo mas importante. Es por este motivo que escuchamos al
comienzo de cada temporada expresiones ridículas del tipo: “Nos quedan jugar 38
finales”
Partido Por Los
Puntos: Tiene la particularidad de ser una frase que no se usa en consonancia
con su sentido literal, si no en un ámbito absolutamente opuesto. Suele usarse
a la ahora de afrontar un clásico o un partido de rivalidad particular en el
que se juega por el orgullo mas que por ponerse a punto, pero a la hora de los
partidos por los puntos, se archiva hasta la próxima pretemporada.
Partidos Que Hay Que
Jugarlos: La expresión “Los Partidos hay que jugarlos” es el complemento
infalible, la continuación obligatoria de la frase “No hay partidos fáciles”,
aún así se trate de un amistoso de pretemporada contra un equipo de la Liga
Mercedina. La lógica indica que todos los partidos hay que jugarlos, aunque
Colón contra Rafaela y Tigre en la final de la Sudamericana en el segundo
tiempo demostraron que no es así.
Continuando con el suspenso que dejé de la parte
anterior, la ola de privatizaciones que se dio en el fútbol brasileño a fines de los 90’ y a comienzos de los 2000
se llevó puesto al Flamengo que fue gerenciado por la firma ISL. Esta firma
suiza había prometido armar un timaço y para eso se acordaron de aquel serbio que la
había descosido en Vitoria un par de Brasileirãosatrás. Por ese motivo pusieron 7 palos
verdes para traer a Petkovic al lugar de donde nunca se quiso ir: la tierra del
Orden y el Progreso (?). El cuadro flamenguista contó con un Petković (o Pechi o Pech) que hizo un aporte medido en la
retención del campeonato Carioca y con sus 14 goles en 23 partidos no pudo
torcer el andar de ese equipo en la paquidérmica y bizarra versión del
Brasileirão del 2000 que se
jugó bajo el nombre de Copa João
Havelange.
El año 2001 se convertiría en el año en el cual Pet empieza
a convertirse en parte del patrimonio futbolístico/folklórico del fútbol
brasileño. Mas precisamente porque el serbio se robó el show en la final del
torneo Carioca. Vasco da Gama (Ganador de la Taça Río) tenía un equipo comandado por dos “craques” llamados
Juninho: el rubio enganche de origen Paulista y el medio/todocampista de
extracción pernambucana (?) también conocidos como Juninho Paulista y Juninho
Pernambucano y llegaba (al igual que en ocasiones anteriores) con ventaja
deportiva ante el campeón de la Taça Guanabara, Flamengo, es decir que la igualdad lo
coronaba campeón estadual. En la ida, el conjunto Cruzmaltino se encontraba
perdiendo a falta de 15’, gol de Pet mediante, pero se llevó el partido de
virada, como se dice por esos pagos. El partido de vuelta en el Maracanã no fue menos electrizante. Una derrota por el
déficit de un gol daba la ventaja al conjunto del navegante portugués (?). Edilson puso el 1-0 para Flamengo, ventaja
que fue anulada cuando Juninho Paulista hizo esteril la resistencia de Julio
Cesar. En el segundo tiempo nuestro héroe de este lío, salió mostrar su juego.
Mediante su gambeta y cambio de ritmo, desarmó la marca escalonada de la
defensa del Vasco y puso la pelota en la cabeza de Edilson para poner la
igualdad que seguía favoreciendo al Vasco. A falta de dos minutos llegaría ese
momento que Pet y todo el Mengão
esperaban, ese momento donde con solo una simple acción, un solo simple
movimiento, un hombre pasa a ser patrimonio de millones, que lo adoptan
inmediatamente y esa simple acción pasa a la eternidad, al bronce. Momento que
se presentó en forma de un tiro libre en el rango de los casi 30 metros, en la
línea del poste izquierdo del arquero, ideal para un zurdo. Salvo que tengas un
pateador derecho con la calidad de Petković. Pet
voló la pelota por sobre la barrera para que caiga justo en el ángulo de la
valla de Helton. Locura, explosión, título para el Flamengo e inmortalidad para
el muchacho que llegó desde Serbia.
Otro memorable tiro libre suyo a Sao Paulo (su marca registrada
a esta altura) le dio otro título y la clasificación a la Libertadores a
Flamengo, pero el segundo semestre fue desastroso para todos lo que tuviera con
los de Gávea, que casi se van al descenso, probablemente distraídos por el
camino a la final de la MERCOSUR que finalmente vería al Rubro Negro caer en AlmagroBoedo en el Bajo Flores ya en el año 2002. Ese año vendría torcido todo
porque el Fla fue un desastre en todo lo otro que jugó, incluido la Copa
Libertadores. ISL, que estaba detrás del proyecto, se fundió, en lo que fue uno
de los mayores escándalos de corrupción en los que FIFA se vio involucrado. A
mediados del 2002, la situación era un callejón sin salida. O solo con salida
para Petković. Una salida con
forma de Síndrome de Estocolmo (?) hecha corporización en el Vasco Da Gama. No
es infrecuente en Brasil que un jugador juegue en más de un equipo de una misma
ciudad, pero no en el caso de que pase directamente de club a club y menos
tratándose de un jugador que estaba en su pico de rendimiento y que era
idolatrado por su club de procedencia. Para Pet, no parecía haber cambiado
mucho. Su fútbol seguía siendo bueno y tardó poco en acallar las dudas. 10
goles en 30 partidos es un buen retorno desde lo numérico en el transcurso de
un año, pero además mantuvo su despliegue solidario con el resto del equipo y
le agregó mucha inventiva a la hora de generar situaciones y asistir a sus
compañeros. Obviamente que no solo ningún hincha ya dudaba de Pet, sino que ya
era ídolo.
Pero a pesar de todo lo bueno, Pet partiría por cinco
millones de motivos, de esos motivos verdes con la cara de Washington. Jugó un
añito en el Shanghai Shenhua y volvió a un Vasco que si bien a nivel estadual
tenía buen andar, a nivel nacional estaba peleando el descenso por segundo año
consecutivo. Vasco salió de la lanterna gracias a Pet y sus 18 goles y 11
asistencias en 36 partidos. Pet volvió a dejar la cidade maravilhosa, pero muy
lejos de hacerlo en carácter definitivo.
Como no le pareció suficiente la que juntó en China, Petković desempolvó la carretilla y
se la llevó para juntarla al mismo tiempo que defendía la divisa de Al-Ittihad
en Arabia Saudita. La saudade hizo que 7 meses después, Pet estuviera de vuelta
en Río. El que tenía la tarasca para rescatarlo del desierto era Unimed. Unimed
no es el sponsor de ni del Fla ni del Vasco, si no de otro de los grandes
cariocas: El Fluminense. Esta vez no solo tuvo que revertir el lógico recelo de
la hinchada tricolor, sino que además tuvo que convencer al DT Braga, que
muchas ganas de tenerlo en el equipo no tenía. Pocos partidos después, Petković ya era ídolo y había
rubricado su lugar en la historia del club marcando el gol número mil en la historia de los Brasileirãos para los de
Laranjeiras. El 2005 fue bueno para el Flu y para Pet, pero terminó en
decepción. Flu llegaba peleando a falta de 5 fechas, pero Petkovic se lesionó y
Flu perdió esos 5 partidos en una racha que probablemente explique porque el
Tricolor no se quedó con la liga ese año.
El 2006 fue una garcha para Petković y para el Flu. En el primer semestre llegó
a cuartos de la Liberadores y Semis de la Taca Brasil mientras que había
arrancado bien el Brasileirão, pero se quedo simultáneamente fuera de las copas
y empezó a ir cuesta abajo en el torneo. En el plano personal, Petkovic era
considerado por la opinión pública para el plantel de Serbia y Montenegro para
el 2006, pero el técnico prefirió llevar jugadores mas falopa, incluso su
propio hijo en la nómina. Terminó el año eliminado de la Sudamericana por
Gimnasia (!) y cortando clavos con el ojete hasta la última fecha donde se confirmó
que terminaría jugando el Brasileirão el año que viene. De todos modos, Pet no
continuaría en el Flu para el 2007.
Para ese momento, Petković tenía 34 años y aunque seguía siendo un
activo deseable, cualquiera hubiera pensado que su mejor etapa ya había pasado.
En el 2007 firmó con Goiás y no llegó al Brasilerão. Ese torneo lo disputó con
el Santos a pedido del entonces entrenador del Peixe, Vanderlei Luxemburgo,
pero este fue despedido y Petković
no pudo expresar buen fútbol con regularidad por lesiones y por encontrarse en
un equipo también irregular. En Atletico Mineiro fue mas de los mismo: llegó
como refuerzo estrella del club para el centenario del club en 2008, pero el
equipo dio asco. Aunque Pet jugó razonablemente bien (Fue líder en asistencias
del torneo), las lesiones lo acosaron, sumado al bajo rendimiento y las altas
expectativas que recaían sobre el colectivo desdibujaron el aceptable nivel del
enganche de Majdanpek.
El retorno del Rey
Pet pasó la primera mitad del 2009 sin club y esa
inactividad, sumado a los 37 años de edad que detentaba y al hecho de que había
pasado bastante tiempo desde los últimos momentos donde Pet maridaba buen
fútbol con regularidad, era una suma de motivos suficiente para pensar que su
carrera ya estaba acabada.
Pero Pet volvió a Río, al club donde era un poquito
mas que ídolo. Flamengo le debía bastante dinero y como parte de la
reestructuración de la deuda, le dejó la 10 a Adriano y se calzó la 43: la
cantidad de goles que llevaba en el club y lo mas importante, era el minuto en
el que le metió ese famoso tiro libre al Vasco. Flamengo languidecía en la
parte baja de la tabla y Petković
lo presenciaba desde afuera. Pero Pet renació, asumió el liderazgo del plantel
(los jugadores lo llamaban Pai, padre) y empezó a jugar. Para la vigésimo
quinta fecha del torneo, Petkovic era el lider de un Mengão
que empezaba a apilar un éxito encima de otro y ese envión sumado al andar no
muy regular de los de arriba lo puso primero en puestos de Libertadores y no
muy lejos del título a falta de 5 fechas. Su pegada de pelota parada estaba
intacta (llegó a meter un par de goles olímpicos incluso) y la dupla que armó
con Adriano era tremenda, al punto de que cuando no estuvo Pet, los de Gávea no
ganaban. Un triunfo ante Corinthians en la penúltima fecha le dio la punta dos
puntos por sobre Inter. São Paulo y Cruzeiro. En la última recibía en el
Maracanã a nada menos que el duro Gremio. El partido resultó ser un affaire
bastante tenso, pero un corner de Petković
cabeceado por Deivid, terminó por decidir el título para el Mengão.
Nunca se pudo dar
A nivel folklórico, esto era lo que le faltaba al
serbio para dar instalarse en la eternidad del Flamengo. A nivel personal, este
Brasileirão era una de las dos cosas que le fueron esquivas en su carrera en
Brasil. Para un jugador de su relevancia y con todas sus particularidades,
hubiera sido una pena que su CV no contara con el brillo de un título nacional.
El otro aspecto que le fue elusivo fue el regreso a su tierra natal con la
divisa del seleccionado nacional, si es que quien lee este artículo no se dio
cuenta. De cara al Mundial 2010, Petković
parecía llegar en gran forma, pero la realidad es que tanto Antic como el
propio Pet, creían que sus 37 años tal vez eran demasiados para ir a su primer
cita mundialista.
El 2010 fue muy malo para Flamengo dentro y fuera
del campo. Perdió la final del Carioca, en la Libertadores quedó afuera contra
la U de Chile y en el Brasileirão recién en la última fecha se salvó de bajar a
la Segundona. Pet fue el goleador del equipo en el torneo, pero solo con cinco
goles. Fuera de la cancha el panorama se correspondía: Bruno, arquero y
referente, fue sentenciado a prisión por el asesinato de su novia; Adriano tuvo
un sinfín de problemas personales (que incluyeron piedrazas de su novia a los
autos del plantel en un entrenamiento, vínculos con narcos amigos y portación
de armas de fuego) y Petković
tuvo un par de problemas con el pago de la deuda, lo que provocó que la
dirigencia lo colgara. No obstante y con muy buen tino, le permitieron
reintegrarse para que el 5 de Junio de 2011, salga al Engenhão a jugar el primer
tiempo de Flamengo-Corinthians en sus últimos 45 minutos como profesional.
Si es bien es particular la historia de un europeo
en Sudamérica, el hecho de que se haya tratado de un jugador que venía de un
lugar remoto sin ningún tipo de vínculo, de que haya llegado como llegó,
“engañado” con buena parte de su carrera por delante, que haya sido una de las
figuras de su tiempo y que los brasileños lo hayan adoptado como suyo y él haya
adoptado a Brasil como su tierra, algo total y absolutamente llamativo, al
punto que Petković se
radicó definitivamente en Brasil. Hace poco se hizo cargo del sistema formativo
de Atlético Paranaense en lo que marca su regreso al mundo del fútbol.
Para cuando se termina de escribir este artículo,
arranca la primera fase de la Copa Libertadores. Como dijimos antes, Seedorf no
estará agraciando la competencia con su presencia, pero en nombre del continente
europeo habrá la nada despreciable suma de 6 españoles jugando la misma. Uno de
ellos es Fran Mérida, jugador surgido de la Masía, que debutó profesionalmente
en Arsenal y también pasó por Atlético de Madrid, pero trae un par de malos
pasos por el fútbol europeo. Lo que tiene a su favor es que es jugador del
Atlético Paranaense y tiene a mano para preguntarle a un serbio que de
conquistar el fútbol brasileño sabe.
Hace poco, como es de público conocimiento, Clarence
Seedorf se alejó de la práctica del fútbol profesional para emprender el
estresante camino de la dirección técnica nada menos que en el AC Milan. No
viene a título (desde el lugar de simpatizante) de juzgar los pergaminos que
tiene el surinamés/holandés (una persona de múltiples intereses) para
estrenarse en un cargo como ese, pero la decepción por la noticia de quien
escribe fue enorme. Creo que nos perdimos la chance de ver a un jugador de
trayectoria legendaria en Europa (gano 4 Champions en 3 equipos distintos)
jugar la Libertadores, un torneo que para este humilde escriba tiene su encanto
especial. En fin, suscribo totalmente con este post del sitio Impedimento.
A su vez, estamos inundados de historias de players de
la patria grande bolivariana (?) que triunfan en el viejo continente. Messí,
Ronaldo, Pe*é, Maradona y tantos otros que es al pedo enumerarlos. Pero
son pocos aquellos que la viceversean (?). Hoy por hoy son muchos los casos de
jugadores sudamericanos que cuan mercenarios (?) deciden enlistarse en los
libros de selecciones europeas, porque no pueden jugar en los de sus países
nativos pero que son esencialmente sudamericanos y que vuelven a jugar en sus
país de nacimiento. Hablo de tipos como Deco (jugó para el seleccionado
portugués), Camoranesi (Italia) o en menor medida Trezeguet (Francia), sin
perjuicio de ejemplos de jugadores retirados como Pizzi (España) que también se
ajustan a esta situación. Hay ejemplos de europeos (mas puntualmente españoles)
que huyendo de las realidades belicosas de sus país nativos ejercieron el
oficio de futbolista por estos pagos. Mas aquí en el tiempo, como todos
sabemos, la opulencia europea hizo mucho mas copioso el éxodo de jugadores
sudamericanos a Europa y casi inexistente el flujo de futbolistas europeos
hacia Sudamérica y pongo casi porque salvo algún que otro paracaidista, hubo un
jugador que rompió la tendencia.
Dejan Petkovićostenta como lugar de nacimiento Majdanpek, un pequeño
pueblo en lo que hoy es Serbia, antes considerado Yugoslavia. Fue allí donde
nuestro homenajeado (?) hizo sus primeras armas en este impiadoso deporte que
todos amamos, pero sus condiciones fueron muy evidentes desde el primer
momento, por lo que ese pequeño poblado ya no era lugar para el joven Dejan.
Siguió los pasos de su hermano mayor y se fue para Nis, a defender la divisa
del Radnicki de esa ciudad. Su físico portentoso para los estándares de
cualquier joven de su edad le valió el apodo de Rambo y la posibilidad de debutar
15 días después de haber cumplido los 16 años en el primer equipo. Pero no eran
sus cualidades físicas las que lo hacían destacar, sino las técnicas. Era un
trequartista de una técnica impecable, pero no de los organizadores de juego,
aunque si era preciso como pasador. Tenía una técnica impecable. Cuando tenía
la pelota no se la podían sacar: Cuando la llevaba pegada al pie o la tiraba
larga, era lo mismo: la bocha era siempre inalcanzable para el marcador rival.
Pero a pesar de todos estos atributos, era excepcionalmente preciso y potente
para encontrar el arco rival; de cerca o de lejos; a pelota quieta o en
movimiento, de frente al arco o sin tanto ángulo. 53 partidos y 34 goles
después, en 1991 Petković dio el primer gran paso de su carrera. El por
entonces campeón europeo, el Estrella Roja de Belgrado vino por él y Rambo no
se negó, dado que para él representaba un anhelo a nivel personal y
profesional.
Ni a tiros lo bajaban a Rambo
Por ese motivo no le importó que Crvena Zvezda fuera
un equipo absolutamente desmantelado respecto de aquel que derrotara al
Olympique de Marsella en Bari, tras la caída del régimen comunista y las
mayores facilidades para pasar del otro lado de los escombros del Muro de
Berlín (?). Le llegó a ganar a Colo Colo en Tokio y rápidamente se convirtió en
el lider futbolísitico y emocional de un equipo que ya no era la fuerza europea
que solía ser a nivel europeo, pero seguía marcando el pulso a nivel doméstico.
En sus cuatro años desarrollando su juego en el estadio apodado “Marakana” en
Belgrado, Petkovic mostró números sensiblemente mas bajos en términos de goleo
(38 goles en 132 partidos) pero su juego había crecido en todos los demás
aspectos de manera notable. Llegado 1995, a la edad de 22 años, Petković era
ídolo (y hoy lo sigue siendo) indiscutible de la monada RojoEstrellada (?),
frecuentaba la selección yugoslava que recién veía su suspensión levantada por
FIFA (que los dejó fuera de la Euro 92’ donde fueron reemplazados por el a la
postre campeón Dinamarca) pero el club ya no podía sostenerlo y llegó una
oportunidad que Rambo no podía dejar pasar.
Real decepción
Real Madrid llamó a su puerta y son muy pocos los que
pueden decirle que no. Petković claramente no pertenecía a ese grupo. Pocos son
también los que logran un éxito que les permita ingresar en la historia dorada
de tan ilustre club. Petković tampoco pertenecía a ese grupo selecto. Jugó 6
partidos en la Casa Blanca del fútbol mundial e hizo un solo gol en la primera
mitad de su primera temporada, lo que es prueba inequívoca que el muchacho de
Majdanpek no era muy del agrado del literato de Las Parejas, Jorge Valdano. Por
este motivo la dirigencia merengue que había apostado por él decidió prestarlo
a Sevilla. Sus días en Andalucía no fueron mas felices para Dejan tampoco,
donde jugó 5 partidos con cero goles, motivo por el cual ni se gastaron en
retenerlo ni un cachito mas.
Para la temporada 96’/97’ había cambios en Madrid,
pero no para Petković. Si Valdano no le encontraba lugar en el primer
equipo, lo lógico hubiera sido que Capello menos. Y así fue, por lo que
Cantabria se convirtió en el hogar de Petkovic por ese año futbolístico.
Defendiendo la divisa del Racing de Santander, el enganche de extracción
yugoslava tuvo un rendimiento parejo desde los números: un gol en 8 partidos,
lo que se puede considerar parejo en comparación a lo que hizo por su paso por
Real Madrid y Sevilla. En El Sardinero no se hicieron mucho problema cuando se
venció el préstamo y así fue que Rambo volvió a Madrid.
Sin lugar en el equipo titular ni en el plantel de
primera y peleado públicamente con el entrenador Capello, era evidente que Petković debía
partir nuevamente hacia nuevos destinos, pero Petković lo tomó
demasiado al pie de la letra.
Bahía Blanca es un estado al norte de Brasil,
famoso por su carnaval, sus playas, su herencia africana y porque no labura
nadie. Desde su capital, Salvador, viajó el EC Vitoria para jugar un amistoso
ante un Real Madrid compuesto por varios jugadores del filial y otros tantos
suplentes, entre ellos Petkovic. En ese momento, el Vitoria venía de terminar
18 en el Brasileirão
anterior, pero tenía cierta banca económica de su main sponsor Banco Excel, por
lo que ostentaba una delantera compuesta por Tulio y Bebeto. Esto tal vez haya
sido aquello que dio impulso para negociar al jugador que tanto los impresionó
jugando para el Real Madrid B: Dejan Petković.
A esa altura al conjunto actualmente capitalista ex
franquista (?) medio que le chupaba un huevo mantener la ficha del yugoslavo en
su poder, por lo que no fue inconveniente esa parte de la negociación. Lo que
era un poco mas complejo era convencer a un jugador europeo, sin ningún tipo de
vínculo con Sudamérica que viniera a esta parte del mundo. Pero el por entonces
vicepresendente del club bahiano lo
consiguió.
Teo Rodríguez Fonseca (El hombre en cuestión)
lo hizo. Teo le explicó que el Vitoria venía de salir campeón, que iba a
incluir una cláusula para volver a Europa cuando él quisiera y sacó de su
bolsillo y puso sobre la mesa un arma de paintball un par de pasajes
aéreos y le explicó que el Papa iba a Brasil y cuando pasaba eso se cerraba
todo y no laburaba nadie, por lo que si decidía ir a jugar allí era ese momento
o nunca mas. Petković tenía reparos, naturalmente. Si todos los jugadores
sudamericanos iban hacia Europa en ese momento, ¿porque el tomaría el camino
inverso que no tomaba nadie? En el apuro
y por motivos que ni él sabe, Petković aceptó. Lo que no sabía era que Vitoria venía de ser
campeón pero del Torneo Bahiano, el poco exigente estadual y que lo del Papa
era chamuyo. Lo de la cláusula se respetó, pero para cuando se dio cuenta de
que lo habían chamuyado, también se dio cuenta, que al menos había vuelto a
jugar con cierta continuidad y que había recuperado la alegría. En ese segundo
semestre del 97’ jugó ocho partidos y convirtió dos goles. No fueron números
espectaculares, pero el sistema vigente en el torneo brasileño de ese entonces,
implicaban que había tenido continuidad, ya que el Vitoria se quedó fuera de la
primer fase por muy poco.
Jejum
Al año siguiente, el rebautizado Pechicovichi (?)
volvió a mostrar lo que lo había llevado a ser jugador de selección y del Real
Madrid: Cambio de ritmo, gran control del útil, gran pericia para ejecutarlo en
movimiento, olfato en el área (especialmente al no ser un delantero) y
majestuoso al momento de usufructuar ocasiones de balón parado. Su equipo se
alzó con el torneo estadual y la Copa del Nordeste. Vitoria quedó fuera en la
primera ronda del Brasileirão nuevamente, pero ese fracaso colectivo no reflejó la
contribución individual de Petković, que con 14 goles en 21 partidos fue una de las
figuras del torneo. Para el año siguiente Petković
arrancaría el año como si no hubiese terminado el anterior. Goles en el torneo
estadual (que Vitoria compartió con Bahia en una definición burocrática
bizarra), regional y en la Copa de Brasil (donde fue goleador); todos logros
individuales notables a pesar que el sponsor se había caído y Petković no
cobraba. El serbio era claramente feliz en Salvador, pero en su país las cosas
no estaban bien debido a los bombardeos de OTAN. Esta situación, sumada al
interés que había suscitado su buena forma sostenida hicieron que Petkovic
ejecutara la cláusula de regreso a Europa para ir a jugar a la pintoresca
Venecia. Vitoria no tuvo mas que aceptar la situación, los hinchas incluso
llegaron a abrir una línea para recolectar fondos y retenerlo. Petković hoy
sigue siendo amigo de compañeros suyos allí e incluso del pintoresco Teo
Fonseca.
Pelota al pie, cabeza levantada
Petković además de pasear en góndola por los canales y por la
Piazza San Marco, jugó 13 partidos y sacudió las redes en una oportunidad en la
ciudad canalera que no ni es Panamá ni Ámsterdam (?). Para el (a esa altura del
espacio temporal geopolítico) serbomontenegrino, la guerra fue una excusa para estar cerca
de su familia y su país, pero nunca se fue del todo de Brasil. Como bien podría decir cualquier brasilero. Había salido de Brasil, pero Brasil no había salido de él.
203 días, 18
jugadores, 24 países, 48 partidos jugados, 10 ganados, 28 perdidos, 10
empatados, 83 goles a favor, 118 goles en contra, cientos de horas de vuelo,
miles de millas atravesando el espacio áereo global, cientos de miles de
espectadores. No, no es el Mangueras Musmanno Rock Festival (?). Veamos de que
se trata.
A mediados de los años
60’ un grupo de mer$enarios empresarios norteamericanos (que varios de
ellos ya tenían intereses en franquicias de otras ligas deportivas de ese país)
vieron en ese país del norte un campo fértil para lucrar con el deporte mas
hermoso del mundo. Casi simultáneamente surgieron dos iniciativas privadas: La
NPSL (liga no reconocida por la FIFA, de éxito relativo y con algunas
particularidades) y la NASL, que luego se nombraría USA (United Soccer
Association) para evitar confusiones con la NPSL y que luego volvería a ser
NASL tras una fusión de ambas. Como la USA se armó medio a las apuradas y los
equipos no pudieron formar planteles ni infraestructura en el corto plazo, tuvieron
la innovadora pero bizarra idea de alquilar planteles enteros de equipos
extranjeros y jugar en representación de las franquicias de las ciudades
durante el verano yanqui de 1967. Así fue como el Shamrock Rovers irlandés (!)
jugó como los Boston Rovers, el Cagliari italiano fueron los Chicago Mustangs,
el Stoke City inglés fue apropiadamente rebautizado para la ocasión como
Cleveland Stokers, Detroit Cougars fue el seudónimo del Glentoran norirlandés
(!), el glorioso Wolverhampton inglés también fue apropiadamente rebautizado
para la ocasión como Los Angeles Wolves, el Cerro Uruguayo jugó de local en el
mítico Yankee Stadium (!!!!!!!) disfrazados de New York Skyliners, el ADO Den
Haag holandés fue el San Francisco Golden Gate, Racing como Blanquiceleste
SA, los Vancouver Royal Canadians no eran realmente canadienses como su
nombre sugería si no que eran los inglesísimos Sunderland y los escoceses
Hibernian, Aberdeen y Dundee United se renombraron temporariamente Toronto
City, Washington Whips y Dallas Tornado, esta última franquicia protagonista de
la historia que sigue.
Mientras todo en la
USA era presumiblemente berreta dada la calidad falopa de los planteles
implantados (Cagliari por caso, no llevó a sus figuras siquiera, entre ellas
Gigi Riva), Los Angeles Wolves se alzaban con el título y Boninsegna (jugador
que marcara el 1 en el 4-1 de Brasil sobre Italia en la final del Mundial 70’),
había que armar un plantel para cuando la cosa arrancara formalmente. Para eso
el dueño de los Dallas Tornado, un tal Lamar Hunt (también propietario de los
Kansas City Chiefs) contrató a un tal Bob Kap. Este Bob Kap; de nombre real Božidar Kapušto, serbio de
nacimiento y vivió toda su vida en Hungría hasta el alzamiento de 1956 cuando
emigró a Canada; había tenido como máximo mérito en esos pagos editar una
revista de fútbol. Hunt quería un equipo lleno de extranjeros que parecieran
norteamericanos. Bill Crosbie, colectivero de Liverpool él (!!!!!), contó como
Kap lo citó en un hotel tras poner un aviso en un diario y lo terminó invitando
al equipo. Así fue armando un plantel compuesto de ocho ingleses, cinco
noruegos , dos holandeses, dos suecos, dos hombres y un boliviano y un
norteamericano que terminó armandose en medio de una gira bizantina e
interminable.
La primer etapa (en
agosto de 1967) fue europea con una concentración en España que incluyó cinco
amistosos y una escapada a África, mas precisamente Marruecos, siempre viajando
todos con el corte pelo y vestimenta idénticas, con traje y sombrero (!!!!!!!).
A partir de ahí empezó la travesía propiamente dicha.
A los huevos no!
El Dallas Tornado
emergió con mucho crédito tras un empate ante el Fenerbahce turco, pero no
podían dar crédito a la suerte que tuvieron cuando en vía a una serie de
amistosos en Chipre tuvieron que hacer una escala en Atenas que los jugadores
utilizaron para conocer la capital griega. La cuestión es que perdieron el
vuelo que debía llevarlos de Grecia a Chipre, vuelo que fue derribado por un
atentado al dictador chipriota, que casualmente también perdió el vuelo.
Probablemente afectados por el cagazo inherente (?), perdieron los dos partidos
que jugaron por lo que, asustados por este hecho decidieron que era mejor ir a
un lugar mas tranquilo, por lo que viajaron a Irán vía Líbano (vale consignar
que no eran lo peligrosos que son hoy, mas considerando que se trataba de un
contingente multinacional pero representativo norteamericano) donde jugaron 5
partidos y sufrieron dos bajas, una por lesión y otra por cuestiones técnicas
interpersonales (la gran Icardi) (el técnico pensaba que no se había
integrado al grupo). La siguiente parada era Pakistán y Bangladesh, que por
esos años llevaba el nombre de Pakistán Oriental debido a que no se había
independizado la zona y a la gran cantidad de uruguayos residentes allí (?).
Mas allá de los malos resultados, lo mas complicado fue pasar a India. Los naturales de países
afiliados al Commonwealth podían pasar sin problemas, pero el resto necesitaba
visa o MasterCard para pasar la frontera, por lo que la mitad del
contingente quedó retenido en la frontera un par de días hasta que salieron las
visas. Una vez resuelto el pequeño incidente burocrático, jugaron seis
partidos, pero el hecho de mayor relevancia fue la visita a la tumba de Gandhi,
cuyo legado fue un pequeño quilombo político que complicó la salida de los
muchachos del Tornado de Calcuta. Antes habían jugado dos partidos en Ceilán
(lo que hoy es Sri Lanka) e iban destino a Burma (lo que hoy es Myanmar) donde
jugaron dos partidos ante las selecciones locales sub21 y mayor ante mas de
45.000 personas cada uno. Luego fueron a Singapur donde no fueron muy bien
recibidos, jugaron un partido muy crocante, casi se cagan a trompadas y casi los
linchan por imperialistas, hecho que no dejó sin otras opciones que suspender
el partido previsto para el día siguiente entre los mismos equipos. No mucho
mas promisorio sería el destino posterior a los dos partidos siguientes.
Después de Indonesia venía Vietnam.
Tornado Made in Taiwán
Para esa altura
(Diciembre de 1967) no se había armado la goma en Vietnam que vendría un mes
después, pero la zona estaba fuertemente militarizada. No obstante, el antes mencionado
Bill Crosbie (quien es el que ha dado a conocer la travesía completa mediante
su relato) contó que se sorprendió al poder circular libremente por Saigon con
la única precaución de no quedarse parado ningún lado, ya que había motos que
buscaban norteamericanos para arrojarles granadas de mano. Incluso, pudieron
visitar como turistas destacamentos militares norteamericanos. A esta altura,
el fútbol ya era lo de menos.
Tahití y el Tornado
Taiwan, Japón para
jugar con San Lorenzo por la Intercontinental y Filipinas (ya en 1968)
fueron las últimos escalafones en la parte asiática de la extensísima gira que
no terminaría ahí. El 7 de enero de ese año llegarían a tierras australianas
para una gira por Oceanía donde jugaron 8 partidos por Australia, Nueva
Zelanda, dos partidos de 60 minutos contra Fiji y el cierre de la gira fue en
Tahití por la Copa Confederaciones.
Finalmente el Dallas
Tornado llegaría a pisar suelo norteamericano, pero no sería el final de la
gira. El mencionado Bill Crosbie cuenta que les dieron dos semanas para que
pudieran asentarse en Dallas: es decir que consiguieran un departamento, lo
equiparan, instalaran una línea telefónica, pagaran la renta al Sr. Barriga (?)
y al final de toda la movida, venía una mini gira centroamericana compuesta
por dos partidos en Costa Rica ante Saprissa y uno en Honduras ante Olimpia,
para cerrar definitivamente la gira.
Los 18 esclavos jugadores que tomaron parte en al menos algún punto de la gira fueron: Odd Ivar Lindberg (Noruega), John Stewart (Inglaterra), Bobby Roach (Inglaterra), Eddie Hall (Inglaterra), Anders Fagri (Noruega), Dave Moorcroft (Inglaterra), Brian Harvey (Inglaterra), Fons Stoffels (Holanda), Chris Bachofner (Holanda), Chris Tönning (Suecia), Mike Renshaw (Inglaterra), Per Larsen (Noruega), Jay Moore (USA), Jan Bock (Suecia), Bill Crosbie (Inglaterra), Hans Petter Enger (Noruega), Graham Stirland (Inglaterra), Tom Weinholdt (Noruega).
La preparación
maratónica no fue muy útil de cara a la temporada de la NASL. Con un plantel
absolutamente detonado por la travesía mundial, Dallas Tornado jugó 32 partidos
en esa temporada, ganando la magra suma de dos partidos, consiguiendo cuatro
empates y 26 derrotas, marcando 28 goles y concediendo 109 (!). Magro al punto
de que Kap no llegó a fin de temporada porque evidentemente después de esta
gira era claro que no era un proyecto serio (?)
Los protagonistas de
esta historia tomaron caminos distintos. La NASL se mantuvo muy precariamente
hasta que levantó con el Cosmos de Pe*é y después se volvió a ir a la mierda;
los jugadores al terminar la temporada volvieron a sus países de origen, pero
el Dallas Tornado siguió, volviendo a alquilar al Dundee United e incluso
jugando Indoor Soccer (misma liga que recordáramos en este artículo). Por su
parte el dueño, Lamar Hunt, siguió perdiendo una bocha de guita hasta que se
fue todo a la mierda. De todos modos nunca dejó de apostar al fútbol, ni hasta
el último día de su vida en 2006. Hunt invirtió inicialmente en la MLS en los
Kansas City Wizards y Columbus Crew, vendiendo su parte en el primero para
invertir en su Dallas querido, mas precisamente en los Dallas Burn. Forma parte
del Salón de la Fama de tres deportes en Estados Unidos, entre ellos el de
fútbol y el de la NFL. Curiosamente, la NFL nos lleva al único cuyo derrotero
no fue reseñado aún, Bob Kap. Su única vinculación al fútbol después fue cuando
quiso comprar el pase de Julio Ricardo Villa, pero Kap se convertiría en parte
del Salón de la Fama de la NFL junto a Hunt. Se había convertido en pintor y
muchas de sus obras relacionadas al fútbol americano se pueden apreciar ahí. No
obstante, la retrospectiva es que bien podría haber tenido un lugar por su
contribución al deporte del ovoide encordado. Originalmente, los pateadores de
ese deporte se paraban rectos al balón y lo golpeaban de “puntín” (con una bota
reforzada a dicho efecto). Kap observó esto y desarrolló una técnica en la que
tomaban carrera pero dando dos pasos al costado tal como lo hace un arquero de
fútbol para sacar del arco. Hoy por hoy, a tal punto la se extiende la influencia
de Kap, que hace mas de 20 años que no se ve en la NFL un pateador que ejecute
con una técnica distinta de la técnica implementada por él.
Mas allá del marco
histórico lo importante es que no se pierda de vista esta gira que emprendió el
Dallas Tornado, en una época diferente a la actual donde puede haber destinos
exóticos, pero lo que manda es la cantidad de billetes apilados por los
sponsors y no el hecho de salir por el mundo a jugar con el que se ponga
adelante. Porque el Dallas Tornado no se vende (?)
No se imaginan las
ganas de titular esto como “el peor equipo de la historia”. Son títulos
difíciles de aplicar por su rimbombancia, por desconocimiento del total de la
historia, porque uno esta cada vez mas viejo y mas tibio (?), vaya uno a saber.
Pero la tentación es fuerte cuando uno ve los números. Porque dos años sin
ganar un puto partido es una bocha. Pero debe servir como recordatorio a los
Cruceros Del Norte, Defensas y Justicias de nuestro país y porque no a los
Chelseas, Manchester Cities y PSGes (?) del mundo, de lo que puede pasar cuando
la plata deje de llegar de arriba.
El Brown campeón del TAB
Nos remontaremos al
año 1993, y nos ubicaremos en la ciudad de Arrecifes, al momento donde un loco
llamado Luis Enrique Menendez, se topó con el sillón presidencial del Club Atlético
Almirante Brown de esa ciudad, que paradójicamente lleva colores y apodo
antagónicos a su homónimo de Isidro Casanova: El Verde (tomado de la tradición
irlandesa) y el negro (tomado de la insignia germánica) le valen el apodo de
“Torito”. La cuestión es que este muchacho, cara visible de un grupo de
capitalización y ahorro de cierta relevancia en esa época, tenía un objetivo:
Llevar a Brown a Primera. Para eso siempre es necesario dinero, pero Menendez
tenía los contactos. En lo deportivo, el único temita era que tenía que escalar
la totalidad de ese Monte Everest (?) que el fútbol del Interior del país, ya
que Bron (?) disputaba la Copa Di Palma Liga Arrecifeña. No tardó mucho
en sortear ese híbrido de Liga Local/Torneo del Interior a.k.a. Argentino C y
de esa manera llegó al primer escalón del fútbol organizado (por decirlo de
alguna manera) del fútbol del Interior: El paquidérmico Argentino B para la
temporada 95/96. Arrasó en su fase sub regional ganando sus seis partidos
marcando 26 veces y encajando solo tres goles y remató la faena en dos series
mata-mata ante Defensores de Belgrano de Villa Ramallo primero y luego ante
Deportivo Castelli en el estacionamiento de Minotauro. Este éxito en su
zona, le permitió acceder a una zona mas grande donde se impuso por algunos
equipos de mayor renombre como Huracán de Tres Arroyos o Liniers de Bahía
Blanca y otros de no tanto pero que son del palo (?) como San Lorenzo (MDP) o
Ferrocarril Sud (Tandil). Los éxitos sobre el Globo sojero (De posterior penoso
paso por primera) en la primer fecha de cada ronda terminaron siendo la
diferencia por la cual Brown pasó a la última fase, en la cual competencia
tomaba verdadero alcance nacional, consistiendo al igual que en la primer
ronda, de una semifinal y final ida y vuelta. Primero el verdinegro despachó a los
chetos de Barrio Norte de Gualeguay y consiguió el ascenso ante Sarmiento
de La Banda venciendo de local y de visitante.
El campeón del TAA. Gracias por tanto, Solo Fútbol
La temporada siguiente
y su consecuente cambió de categoría no afectó el vigor de los arrecifeños.
Arrasó en la Zonal Litoral-Bonaerense invicto sumando 8 halagos y dos tablas
concediendo solo 3 goles en un grupo que tenía a Patronato y Alvarado (de
pésima campaña igualmente). En la zona A de la Zona campeonato, careció de ese andar arrollador, pero una
sólida demostración de defensa concediendo 8 goles en 14 partidos lo dejó en el
segundo puesto con amplio margen sobre el tercero y la clasificación a otra
zona Campeonato definiría los ascensos a la B Nacional y que por algún motivo
que escapa a mi conocimiento y a cualquier tipo de raciocinio, contenía a cinco
equipos provenientes de la zona Campeonato anterior, uno que ganó un triangular
donde el ganador peleaba por el ascenso y los otros dos descendían (!) y otros
cuatro provenientes del Argentino B (!!!!!!!!) divididos en dos grupos de 5
equipos. En esta fase donde aparecen los que tienen que aparecer; Alte. Brown,
de la mano de Rodolfo Motta, fue muy superior a sus verdugos de las etapa
anterior, Villa Mitre de Bahía Blanca y ganó el ascenso con un partido por
disputarse, que fue un clamoroso 8 a 0 sobre Ex Alumnos Escuela Nro. 185 de
Oberá (Si, existe, posta).
Las temporadas
siguientes en la B Nacional dividida en zona Metropolitana e Interior
trascurrieron en la medianía para los de Arrecifes. Incluso con la presencia
del hoy técnico del Barcelona, Gerardo “Tata” Martino. Eso significaba que por
obra y gracia de los promedios y la ampliación permanente de planta (?) en la
categoría, el Verdinegro seguía midiéndose con rivales mucho mas ilustres como
Huracán, Platense, Quilmes, Talleres, Belgrano, etc. e incluso en el 00/01’ se
entreveró en el reducido por el segundo ascenso
cargándose al eterno caballo del eterno comisario: El Arsenal de
Grondona, para después caer ante un viejo conocido como el Chacarero del
municipio de San Martín, Mendoza. Eso marcó un quiebre en la historia del club
de Arrecifes. Para la temporada siguiente, la gerenciadora siguió, pero la
plata era generar tongos redituables para los gerenciadores y el panorama era
negro, porque no solo no había dinero para armar un equipo competitivo, sino
que la reestructuración por parte de la AFA para acabar con la payasada de las
dos zonas en la B Nacional, implicaba que la guadaña del descenso laburaba
horas extras cargándose 8 equipos por año. Una mala primera ronda (que ganó
Olimpo, que no jugaría por 6 meses un partido oficial), pero una segunda ronda
aceptable, alcanzaron para, en la última fecha, postergar por un año mas la
debacle inevitable.
Un Tsunami de mierda
se vendría para temporada 02/03’ para el conjunto arrecifeño con el único
paliativo que la reestructuración (al menos en cuanto a la cantidad de equipos)
de la B Nacional estaba completa y “solo” habría dos descensos y dos
promociones en contraste a los 8 descensos de la temporada previa. En la
temporada donde descollaron Roger Federer Forestello y el patinador
Palacio, Almirante Brown se puso en una situación comprometida al salir último
cómodo en el Apertura consiguiendo la frugal suma de 12 puntos. En el Clausura se
sacaría la tanga saldría del sótano, pero el décimosexto puesto conseguido
le reportó 21 puntos, peleando de vuelta hasta la última fecha. En la
penúltima, ante la CAI de Comodoro Rivadavia, ganó un partido clave y que
cobraría trascendencia histórica posteriormente como local por un amplio 4 a 0.
De todos modos, siguiendo en la línea horrenda que mantenía de visitante, cayó
en San Juan en el partido correspondiente a la última fecha y volvió al yugo
del Consejo Federal y su particular visión de organizar el fútbol del interior.
Si la temporada previa
era previsiblemente negra, ni hablar de las perspectivas para la temporada
2003/2004. El gerenciador Delgado (Secretario de Prensa y Difusión durante la
gestión Me*emista, recuperó notoriedad durante la polémica de las
triangulaciones como gerenciador del Unión San Felipe chileno) se fue y no dejó
nada. Nada.
Un
equipo mayormente juvenil afrontó esa temporada en el Apertura (En esa época
esa era la organización del polimórfico torneo en cuestión) en un grupo con Villa Mitre, Aldosivi,
Douglas Haig y Guillermo Brown de Puerto Madryn. Nadie esperaba mucho del
Verdinegro. Pero tampoco lo que pasó. El debut fue premonitorio, catastrófico e
incluso engañoso: derrota 5 a 1 con Aldosivi en Mar del Plata. Una semana después,
no podrían echarle la culpa a la condición de visitantes: 0-3 ante Villa Mitre
en Arrecifes. ¿Por qué se etiquetó como engañoso el debut, entonces? Porque el
Torito había marcado un gol, cosa que solo se repetiría una vez en los ocho
partidos restantes de la zona de grupos, también de visitante en el partido
interzonal (cosas del Consejo Federal) ante Luján de Cuyo, partido que perdió 6
a 1. Resultado de la primera fase: 10 jugados, 10 perdidos, 2 goles a favor, 27
en contra. Para el Clausura, Almirante Brown mejoró aunque no lo suficiente
como para aquellos que gustamos del bidón (?) : 10 partidos jugados, 10
partidos perdidos, 5 goles a favor, 24 en contra y hasta se dio el gusto de
hacer 3 en un partido, el cual perdió 4 a 3. De todos modos estos números están
distorsionados por el hecho de que no se presentó a jugar el Interzonal en la
última fecha ante Luján de Cuyo de local (!), no fuera cosa de que sacaran un
punto o ganaran para salir de zapatero. De todos modos la maniobra fue
inteligente: Brown usufructuó un
aceitado artilugio legal, ya que puntos no le podían descontar por los
resultados que ya veníamos viendo. Pero podemos decir que se fue al Argentino B
perdiendo los 20 partidos que jugó.
Cualquiera
podría haber pensado que en entornos históricamente mas familiares para la
historia de Brown, la cosa sería distinta en el TAB. Quien venía siguiendo la
mano de cerca, seguramente y siendo benévolo se acogería al beneficio de la
duda. Y también se equivocaría. El Apertura lo tuvo participando en 10 partidos
en los que sacó dos empates para cortar la racha de derrotas consecutivas, pero
el Clausura lo encontró en la misma de los últimos meses: perdiendo, incluso
con dos partidos sin presentarse, y con puntos particularmente bajos comiéndose
6 con La Emilia de San Nicolás (a quien “Bron” le había sacado un empate) y 8
con el nefasto La Plata F.C. (curiosamente, el otro de los que sufrió la
ignominia de empatar con los arrecifeños)
El cuadro de la vergüenza es robar
Dos
años después de jugar en la B Nacional, llegó virgen a los 40 41 partidos
sin ganar de por medio con 2 empates y 39 derrotas (tres de ellas sin
presentarse) y habiendo inflado las redes rivales 15 veces, Almirante Brown de
Arrecifes ni siquiera fue invitado (Método habitual del Consejo Federal para
armar del TAB) para la siguiente edición. Para volver a jugar un torneo
organizado por el Consejo Federal, el Toro debía ganar su liga de origen, la
Arrecifense, cosa que le fue esquiva hasta 2009 para demostrar lo caído de la
capa de Brown. El regreso no fue auspicioso, pero no hay mal que dure 100 años.
El 9 de febrero de 2009 Brown se impuso 6-1 sobre Independiente de Villa
Constitución en Arrecifes, para poder ganar en un torneo validado por AFA
después de 1967 días.
Brown
de Arrecifes no ganó ningún partido mas, ni pasó la primera fase ni volvió a
participar de otro torneo organizado por AFA/Consejo Federal, pero ante un
fútbol sin visitantes, torneos de 42 equipos, clubes que no se presentan por
falta de pago y otras yerbas; cuando pensamos que el fútbol argentino no puede estar
peor, no hay que pensar, hay que levantar la cabeza y mirar del otro lado de la
General Paz.
Para festejar su
trigésimo aniversario, la ESPN gringa emitió una serie de documentales bajo la
denominación “30 for 30” de los cuales vi un puñado, pero a consideración
personal y general, se destaca “Once Brothers” que cuenta la historia de
Vlade Divac y Drazen Petrovic, basquetbolistas que jugaran juntos bajo la
selección de denominación yugoslava y que luego representaran a lo que hoy son
Serbia y los negros
porque los blancos no saben saltar la pelota naranja, ni siquiera es una
película acerca de básquet.
Croacia después de la guerra de los Balcanes. El filme arranca
contando la amistad que tenían cuando jugaban juntos, como un hecho
desafortunado los distancia y como la guerra los termina de separar
definitivamente, sobre todo por el hecho de que Petrovic fallece poco después
en un accidente haciendo la reconciliación imposible y como hace Divac para
llevar la carga emotiva después de eso. Como esto no es Tocuen es Basque (?),
le dejamos a criterio del que caiga a leer si la quiere ver o no, incluso
aclarando que creo que si bien como eje temático al deporte de
Uno ha de suponer que
las historias de este tenor, con amistades y familias divididas por la guerra
se pueden contar por cientos o por miles y con diferentes matices también la
podemos encontrar en el mundo del fútbol, la cual si contaremos en detalle,
porque esto si es fulbo.
En el mantel
rincón rojo y blanco a cuadros: Igor Stimac, en el rincón azul: Sinisa
Mihajlovic. El primero, defensor central croata fuerte de sólido juego aéreo
que hizo sus primeras armas profesionales en el fútbol como parte del Hajduk de
la bonita ciudad de Split. El segundo, defensor central con una zurda
prodigiosa al momento de patear cualquier balón quieto. Particularmente no eran
amigos, pero si tenían un par de
cuestiones en común: Ambos habían formado
parte de la selección sub-20 yugoslava que terminaría ganando el mundial en
Chile (Con cracks como Suker, Jarni, Boban, Prosinecki Brnovic, et al), donde
Mihajlovic finalmente no fue de la partida, porque según él, el entrenador le
dijo que debía fichar por el Dinamo Zagreb para ir, pero el cabeza de termo
ante el intento de chantaje se decantó por el Vojvodina Novi Sad (Decisión
clave y fundamental en su futuro). Así mismo, Stimac pasó un tiempo a préstamo
en Vukovici, puesto ferroviario vecino al Vukovar natal de Mihajlovic, donde
coincidían fuera del fútbol. Vukovar está exactamente en lo que hoy es la línea
de frontera entre Croacia y Serbia del lado croata.
Si bien no eran amigos tenían buena relación, pero a medida que la
situación dentro del bloque yugoslavo fue poniéndose mas tensa, las diferencias
fueron haciéndose mas claras. Stimac era un ferviente croata
nacionalista. El
caso de Mihajlovic era distinto: de padre serbo-bosnio y de madre croata, tenía
la situación un poco menos clara al respecto. En 1990, se dio recordado partido
entre el Estrella Roja y Dinamo Zagreb en el Marakaná de Belgrado, donde los
croatas de los Bad Blue Boys fueron a buscar a la monada del Delije de Arkan.
Ante el quilombo, la policía yugoslava optó por reprimir violentamente solo a
la parcialidad croata. Un año después Mihajlovic había dejado el Vojvodina de
Novi Sad para ganar la Champions con el Estrella Roja (En dupla central con
nuestro conocido Belodedici). Pero ya Yugoslavia no era lo mismo, y para mayo
de ese año, Eslovenia ya no era parte del conglomerado y Croacia peleaba por su
independencia. Vukovar, la ciudad de Mihajlovic, fue el primer foco de
resistencia croata. En el medio, una
población civil mezcla de serbios y croatas, y en el centro mas aún la historia
de Mijahlovic. Su padre era oficial del ejército yugoslavo y su tío era oficial
del ejército croata, por lo que era frecuente que el tío de Sinisa llamara a su
madre para preguntarle por su marido y de paso comentarle que iban a matar a
ese “cerdo serbio”. Justo después de eso se jugó la final Copa de Yugoslavia
entre el Hajduk de Stimac contra Estrella Roja de Mihajlovic. En el sorteo de
capitanes, Stimac le batió un poco de chocante nacionalista con un sencillo,
“Ojalá que maten a los tuyos en Borovo” (barrio industrial de Vukovar donde
vivían los Mihajlovic). El cabeza de termo de Sinisa perdió la cabeza, el
termo, todo. Se dedicó a cagarse a patadas con Stimac con el previsible
desenlace de ambos afuera antes de que el partido trascurriera sus 90 minutos
de duración. Finalmente, el trofeo quedó en manos de Hajduk (Incluso hasta la
actualidad, ya que la Copa Yugoslava no se jugó mas y los de Split no “vieron”
motivo de devolverlo)
Poco tiempo después el Hajduk y el Crvena Zvezda (“Estrella Roja” en
idioma serbio) se volverían a cruzar. Para Mihajlovic fue una excusa para
volver a cagarse a patadas con Stimac.
A medida que la guerra avanzaba, la distancia entre ambos se hacía mas
grande. En el caso de Stimac, tuvo un par de problemitas debido a su excesivo
orgullo croata: En vez de entrenar en el campo del Hajduk, pasaba mas tiempo en
el regimiento del ejército croata que estaba al lado; en otra oportunidad,
Hajduk volvía de jugar contra Tottenham, cuando pararon al micro en Split, el
bueno de Igor cayó en cana, por portación ilegal de armas, que después aclaró
que compró por si las dudas en el camino por el temita de la seguridad y por
último se lo vinculó con un grupo terrorista croata que volaba y quemaba bienes
relacionados a serbios en Split, a lo cual negó vinculación, pero que su primo
y el padrino de su hijo si militaban allí y que ese proceder le parecía
correcto. Mientras tanto, el careta de Mihajlovic declaraba que la
guerra era mala, que no entendía como familias y amigos de toda la vida se
mataban por cuestiones étnicas y toda la cosa políticamente correcta, pero por
el otro, su status de jugador prominente del Estrella Roja, le daba una
relación muy cercana a Arkan, cabeza de la antes mencionada Delije, que a su
vez también era lider de fuerzas paramilitares yugoslavas, lo que lo llevó a
ser un referente serbio de lo que se conoce como “Limpieza Étnica” y ser uno de
los criminales de guerra con mayor relevancia de la escaramuza. Esto convertía
a Mihajlovic en un nacionalista serbio a los ojos de la opinión pública y al
mismo tiempo obtenía réditos, ya que Arkan perdonó la vida del tío croata de
Sinisa en una de esas mal llamadas “limpiezas étnicas”. Este tipo de situaciones generaba la necesidad
de emitir opinión al respecto por parte de Stimac que dijo que entendía a Mijahlovic, que tenía
que vender el doble de humo porque su mujer era italiana, su madre era croata y
se casó por iglesia católica y que por eso era difícil que lo aceptaran como
uno de los suyos. Como respuesta a Stimac, Mihajlovic le concedió una dudosa
distinción: Después de lo que le dijo en aquella final, sería la única persona
a la que podría matar con sus propias manos.
En el año 1999, sus caminos se cruzarían nuevamente. Camino a la Euro
2000, Croacia y la aún Yugoslavia tuvieron que compartir el grupo 8. Ni hace
falta explicar la tensión previa a los partidos. En el partido de ida en
Belgrado, recurrieron al viejo truco sudamericano de cortar la luz. Una vez que
volvió la luz, la imagen fue de por si explicativa. Todos los jugadores croatas
en el círculo central y un cordón de jugadores yugoslavos alrededor porque
prevenir es mejor que llevar un plantel de fútbol en bolsas negras
curar. La nota positiva para Mihajlovic fue que no se hizo echar. El partido de
vuelta fue mas picante todavía, porque era la última fecha y croatas y serbios
tenían chance y esperaban noticias desde otra nación ex yugoslava, donde
Irlanda definía su suerte en Macedonia. Mas allá de la bronca previa con
Mihajlovic, su actitud de arrodillarse y persignarse ante una bandera con la
leyenda “Vukovar 91” en honor a los serbios caídos en su ciudad antes del
partido agregó mas condimentos a un partido que parecía que ya no podía tener
mas. El partido terminó igualado en dos, con Stimac expulsado, dos asistencias
de Mihajlovic para Mijatovic y Stankovic, sumado al gol de Stavrevski sobre la
hora en Skopje implicaba que Yugoslavia iba a la Euro, Irlanda se quedaba con
el repechaje y Croacia se quedaba sin nada.
Pasado el tiempo Mihajlovic dijo que el tiempo había pasado, había
recapacitado y a pesar de todo lo que había ocurrido en el medio podría
sentarse y hacer las paces con Stimac. Stimac, en cambio no pensaba lo mismo.
Pero el destino es muy puto, jodido y cabrón y los volvería a cruzar una vez
mas. El sorteo de las eliminatorias europeas de cara al Mundial 2014 vaya a
saber uno por cual motivo se realizó el 2011 en Río de Janeiro y no en el viejo
continente. El Grupo A determinó que Croacia y (Ahora) Serbia se verían las
caras, con Stimac y Mihajlovic respectivamente al mando de sus selecciones
nacionales (Aunque ninguno de los dos estaba en el cargo al momento del
sorteo). Pero esta vez no sería lo mismo. Un Congreso Técnico de la UEFA en
2012 con todos los seleccionadores nacionales de los equipos europeos, dio la
chance para que ellos se encuentren. No se sabe bien que hablaron, pero a la
luz de las declaraciones posteriores se puede deducir que no son amigos, pero
al menos sellaron un pacto de no agresión en términos personales y
extrafutbolísticos, de modo que el partido quedara solo en el aspecto
deportivo. La primer cita se dio en Zagreb el 22 de marzo de 2013 donde
Croacia, con un mediocampo liderado por Modric y un delantera conformada por Mandzukic
del Bayern Munich y un Ex Bayern como Olic llegaba a buen nivel peleando palmo
a palmo con el buen conjunto belga. En cambio Serbia, tiene una defensa con
Ivanovic (Chelsea), Nastasic (Man City), Subotic (Borussia Dortmund) y Kolarov
(Man City) que aún ante la negativa de Vidic (Man United) es una de las mejores
a este nivel y de la que casi ningún seleccionado puede presumir en cuanto a
nombres. No obstante, el resto del equipo esta lejos de ese nivel y sufre
particularmente la ausencia de Adem Ljajic, talentoso media punta de la Florentina, excluido por Mihajlovic por
negarse a cantar el himno (Ljajic profesa el Islam y el himno serbio hace
referencia a cuestiones religiosas vinculadas a la iglesia ortodoxa serbia).
Para el partido, Mihajlovic eligió plantar un esquema planeado para
contragolpear, mientras que Stimac para apuntalar al trío creativo de Rakitic,
Modric y Kranjcar, sorprendió con la elección de otro volante creativo por
sobre un volante de contención. Pero no solo eso, sino que también con el
jugador elegido: Mateo Kovacic de 18 años, debut absoluto en selecciones
mayores del jugador del Inter de Milán. La apuesta de Stimac primó porque
Kovacic la rompió y además Modric la rompió todavía mas que Kovacic. Mandzukic
y Olic rubricaron el triunfo de la red a un partido al que le sobraron 45
minutos y que sorpres. La apática actuación del combinado serbio casi le cuesta
el trabajo el trabajo a Mihajlovic, pero sobrevivió el escarnio público y
estará al mando para la revancha en el Marakaná de Belgrado (No hay error de
tipeo) el día 6 de septiembre del 2013.
Podemos decir una sarta de boludeces que la guerra es mala que es un
monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente y hablar
de lo que no viene al caso. Incluso podemos llegar a indagar sobre la ucronía
de Mihajlovic yendo a jugar a Zagreb, ganando el Mundial Juvenil de Chile, pero
sin ganar la Champions. Tal vez hubiera elegido jugar para la patria de su
madre. Pero creo que solo cambiaría la némesis de Stimac. Como decía Clinton
Churchill mientras se prendía un habano que había metido previamente en la
cajeta de una pasante “En los Balcanes generan mas historia de la que
pueden consumir”. Y probablemente siga siendo así. El 6 de Septiembre esto
sigue.